14 jun. 2010

Identidad Canaria; hoy como ayer



IZURAN. Hoy como ayer la desinformación sigue constituyendo un factor determinante en la interpretación de la canariedad en general. En pleno siglo XVI, los cronistas europeos reconocieron a la población indígena como norteafricana, una realidad de la que eran conscientes los propios naturales. 

Sin embargo, siglos después comienza la confusión y el racismo que difumina la cultura de los antiguos y actuales isleños. Todo vínculo con África es ocultado bajo espesas brumas de la superioridad del europeísmo, no fue casualidad que coincidiera con el auge del imperialismo europeo a escala global. Los antiguos ya no serían originarios “de esa Berbería tan cercana”, sino reductos de antiguas razas europeas; cromañoides, germanos, vikingos etc. 


Al mismo tiempo, en Argelia y Marruecos, los colonizadores franceses atribuían a los bereberes rubios o de ojos claros un origen francés, es decir, estos bereberes serían descendientes de los galos del ejército romano. Este hecho legitimaría la ocupación francesa del territorio. También, como en Canarias, se les asignó a los bereberes de aspecto más europeo orígenes vikingos, vándalos o griegos. Estas alucinaciones, más que superadas a lo largo de todo el siglo XX, siguen fuertemente arraigadas en sectores de la población canaria. El desprestigio de lo africano facilita la persistencia de estas teorías y es que para muchos, resulta más prestigioso que los antiguos isleños procedan de la “civilizada Europa” que del “continente negro”. 

Hoy como ayer, la cultura de la negación pervive en Canarias. La acelerada e impuesta asimilación de la sociedad isleña tras la conquista europea, donde la población africana –indígena, morisca y negra- eran cristianos nuevos, incrustó en lo más profundo del alma isleña la cultura de la negación y el desprecio a todo el patrimonio cultural que no fuera “cristiano”. 

Pastor de Gran Canaria del siglo XIXI
(Dibujo de Cardona Sosa)
Los guanches ancianos eran tan cortos y encogidos, que no las querían divulgar, pensando que cederían en el menoscabo de su nación”. Esto lo afirmaba Fray Alonso de Espinosa en el siglo XVI. Blanco White nos informa de que aún en el siglo XVIII se investigaba la pureza de sangre de los aspirantes al ingresar en colegios mayores de Castilla. No podía ser “descendiente de judíos, moros, africanos, indios o guanches”. La ocultación de los orígenes y falsificación de árboles genealógicos fueron práctica habitual. 

La población amazigh en Canarias –tanto nativa como morisca- se vio forzada y presionada a abandonar una herencia cultural milenaria ( instituciones, lengua y creencias). Un auténtico genocidio cultural. Hoy como ayer, este negacionismo persiste sustentado en una hegemonía de las posturas eurocentristas y excluyentes. Corrientes de pensamiento fuertemente politizadas e intransigentes con la reintegración de la machacada raíz autóctona. Ni siquiera la pervivencia de numerosos elementos culturales africanos basta para aceptar la riqueza cultural isleña forjada durante siglos. 

Bajo el hipócrita discurso del mestizaje se impone los mismos principios del conquistador en el siglo XVI. Hoy como ayer, solo se acepta los patrones euro-castellanos, mientras al mismo tiempo se ocultan las raíces de la canariedad, una cultura que sin la impronta amazigh no sería la que es. Es la raíz amazigh la que perfila lo más ancestral y característico de nuestra identidad, la que nos une a nuestro territorio de manera más intensa. Desde un demagógico y vacío atlantismo se mira hacia otro lado y se da la espalda a la realidad geográfica, histórica y cultural del país.

Canarias es culturalmente europea nos dicen desde que nacemos. No obstante, no se convertirá en realidad por repetirlo más veces. Canarias es culturalmente mestiza, cultura europea y africana. Marruecos, por ejemplo, es culturalmente asiática y africana. 

No insinuamos de ningún modo la nulidad de los profundos vínculos de Canarias con América o Europa, al contrario. Pero este hecho no hace que las Islas no posean su propia realidad geográfica y cultural. Sabemos que es casi imposible abordar este tema sin intrusismos políticos, no tratamos de cambiar la concepción política a nadie sobre Canarias, a lo que aspiramos es a reflexionar libres de cegueras políticas que van contra la evidencia constatable. 

No hay comentarios.: