22 feb. 2020

El carnaval ancestral de La Aldea

El ganado. Foto: R.S. Año 2018
IZURAN. Canarias es un país conocido mundialmente por el carnaval urbano de sus capitales Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas. Sin embargo, este archipiélago cuenta con un patrimonio carnavalero tradicional en algunos casos con un origen ancestral e incierto. Es el caso de Los Carneros de Tigaday en El Hierro, Los Diabletes de Teguise en Lanzarote, o el Carnaval Tradicional de La Aldea en la isla de Gran Canaria. De este último hablaremos en esta breve reseña. 

Los Carnavales son una fiesta controvertida y ancestral que hunden sus raíces en el mundo pagano mediterráneo y que, según los especialistas, tuvieron gran difusión en el marco del Imperio Romano que se extendía por toda cuenca Mediterránea, incluyendo toda la franja marítima del Norte de África. Sobre esta festividad en Canarias contamos con escasa información aunque parece haber llegado a Canarias de mano de la colonización europea a partir del siglo XV y XVI. La complejidad de esta festividad radica en su diversidad y múltiples influencias que parecen venir más allá del mundo latino. En consecuencia, algunas de estas festividades pudieron verse influenciadas en las Islas por otros grupos étnicos que conformaron nuestro pueblo como los indígenas o moriscos. Algunas manifestaciones tradicionales muestran algunas semejanzas en el sur de Europa y el Norte de África. 

5 feb. 2020

La Montaña de La Lajura o Arajura y el Monte de Ajandura.

Imagen extraída de GRAFCAN
La montaña de La Lajura (El Pinar, El Hierro) es conocida especialmente entre los arqueólogos canarios. La existencia de un depósito funerario en una cueva natural abierta en la montaña es una muestra excepcional de las antiguas prácticas funerarias de los antiguos bimbapes, la población nativa de la isla. 

Desde los años sesenta del siglo XX, cuando se construyó la carretera que afectó a la montaña, era conocida por los habitantes de El Pinar y La Restinga su existencia aunque este enclave no sería estudiado hasta 1998 cuando se iniciaron las labores de excavación, convirtiéndose en palabras de Javier Velasco en “uno de los yacimientos sepulcrales más significativos de los conocidos hasta el momento para la isla de El Hierro y quizá para el conjunto del Archipiélago” (Velasco 2007). 

No obstante, en relación a la denominación de este emplazamiento, también existe en la tradición oral una versión del topónimo diferente que parece sugerir su carácter bereber: Arajura