2 feb. 2016

Una Candelaria no tan cristiana

Diseño: Josué Cabrera (c)

299 [...] sabido ésto por los moradores de las dichas Islas, la comenzaron a tener en [muy] grandísima veneración, llamándola "Madre del Sol". La qual devoción ha quedado i está viva el día de hoi en todos los Naturales, a quien los Españoles llaman "Guanchas", i la adoran tanto como al mesmo Dios, haciéndole cada año, el día de la Candelaria, gran fiesta, en la qual cantan i vailan i hacen otras muchas cosas de mui gran regocijo i fiesta

González de Mendoza (1946 [1585]: 95) 

 De todos es conocido el relato de la aparición de la Virgen de la Candelaria a unos pastores, a orillas del barranco de Chimisay, en la isla de Tenerife, en tiempos de la conquista europea de Canarias, así como el aparente fervor y devoción que despertó en la población nativa. No obstante, su culto es mucho más antiguo que el que se instituyó, dentro de la oficialidad de la Iglesia, con el hallazgo de la talla mariana y la posterior conversión de los guanches a la religión de la cruz. 

La concepción de una Madre Primigenia del universo es una creencia que está bastante generalizada entre las poblaciones amazighes o bereberes del norte de África. Su referente celestial es la estrella Canopo, o Alfa carinae. Según la más añeja tradición de nuestros antepasados, la explosión de dicho asterismo dio lugar a los cuatro elementos clásicos que formaron el mundo en el que vivimos. Ella es la Madre del Cielo, o Magné, como también la conocía la antigua población tinerfeña... la Wayyaarmenna de los canarios, que protege y cuida hasta el periodo del año de mayor insolación. 


"La concepción de Madre Primigenia del universo está bastante generalizada entre las poblaciones amazighes"

 Por aquel entonces, su orto acrónico (aparición por el sudeste, a nivel del mar, en el momento del ocaso solar) tendría lugar sobre el día 27 ó 28 de enero, aproximadamente. Justo con la finalización del periodo tabú de cuarenta días que sigue al Solsticio de Invierno. Su cercanía a la festividad cristiana de la Purificación de la Virgen, además de la simbología iconográfica, permitió que la Diosa Pagana fuese sincretizada bajo el manto de la Candelaria. Una efeméride que tenía lugar en el punto intermedio entre el invierno y la primavera, cuando empezaban a formarse las primeras espigas verdes de la cebada que había sido sembrada tras las primeras lluvias del otoño. Un verde que era emblema de la fertilidad que reinaba sobre el territorio insular, infundido por la mismísima presencia, en el firmamento, de la Diosa Madre de la antigua población nativa.

 174 [...] Y que los dichos Pedro Fernández y Diego Fernández y Alonso Sánchez de Morales y Pedro Maninidra y Pedro Mayor fueron en hallar [la cera] este presente año [1497], cuatro o cinco días antes de la Purificación de Nuestra Señora la Virgen María. Y que han oído decir a muchas personas que la han hallado, que siempre por este tiempo se halla y parece, y que por esto era y es verdad y muy notorio [...] y que este presente año fueron más de veinte personas presentes cuando apareció, que habían ido en busca de esclavos de vecinos que se habían ausentado [...]. 

Espinosa (1980 [1594]: 68) 198 

El rey mandó que todos se apartasen, / que como a estrella celestial preciosa, que él mismo con sus grandes la llevasen, era más justo y más decente cosa: / y dijo, que antes todos contemplasen / de a do les vino prenda tan hermosa, / y así en contradictorias diferencias / hubo estos pareceres y sentencias. / Dijeron unos, si por dicha era / que alguna de las naves que pasaban / se perdió, y la arrojó la mar afuera, / [...] / Otros dijeron, si quizá de España / alguna gente allí había venido / que la dejasen [...] / Otros de más devotos corazones, / decían que las voces y armonía, / músicas, cantos, lumbres, procesiones, / con aplauso y acorde melodía, / eran a causa suya, y los varones / en quien más parte de prudencia había, / dijeron ser del cielo alguna estrella / en traje de mujer hermosa y bella. / A al fin todos conformes confesaron / ser cosa celestial, aunque era muda, y con sonoros cantos la llevaron [...]. 

Viana (1991 [1604]: I, 253-254) 


"La festividad cristiana de la Purificación de la Virgen, además de la simbología iconográfica, permitió que la Diosa Pagana fuese sincretizada bajo el manto de la Candelaria." 
 
Temosen (cebada)

¿Acaso no era motivo más que suficiente para el regocijo y la celebración que la fertilidad de los campos para un pueblo que dependía casi exclusivamente de la economía cerealista? Por estas fechas, el Cielo de los Magos se encuentra completamente visible a simple vista desde que cae el sol. Esta parcela celestial, compuesta por una serie de asterismos y constelaciones que servían antaño para computar los tiempos que marcaban la organización de las tareas agrícolas del campesinado isleño, brillaba ahora con una intensidad particular, propiciada por las llamas de los hachitos de tea, o de las posteriores velas de cera que portaban los guanches al caer la noche, cuando se aparecía la Estrella a la que iban a dar culto. 

 175 Todas, o las mas imágenes que sabemos haber aparecido entre cristianos, han tomado el hombre [...], o del lugar donde aparecieron [...]; o de los efectos que causaron cuando aparecieron [...]; o de las insignias que tienen, como es ésta de Candelaria, que, por tener un cabo de vela verde en la mano y por ser muy ordinarias las luminarias y velas que parecen en su playa, se llama así; y por esto su principal festividad es la Purificación. 
Espinosa (1980 [1594]: 75) 

 Ahora bien, el relato oficial del hallazgo de la talla mariana sitúa su aparición en el mes de agosto, durante el Beñesmer, o fiesta del final de las cosechas. Pero Espinosa también nos proporciona otra fecha; la fiesta de la Purificación de la Virgen. Esta aparente contradicción se soluciona al tener en cuenta que a mediados de agosto se producía el orto helíaco de la estrella Canopo (aparición en el sudeste, a nivel del mar, justo antes del alba), y a finales de enero/principios de febrero, su orto acrónico. 

 200 Divulgóse la nueva en la Nivaria / de que era de Dios madre, gran señora, / y como se llamaba Candelaria / con el sumo Achoron intercesora, / y así con devoción extraordinaria / dos veces en el año aún hasta agora / se juntan, como entonces se juntaron, / y fiestas y alegrías celebraron. / Juntos los nueve reyes cierto día, / Dadarmo, por mostrarse generoso, / o porque al de Taoro le temía, / que siempre ha sido rey más poderoso, / le dijo, usando necia cortesía, / que por participar ambos del gozo / en su reino seis meses la tuviese / del año, y otros seis meses se la volviese. 
Viana (1991 [1604]: I, 257) 


 Sin duda alguna, lo que pareció llamar la atención de los guanches fue la belleza y simbolismo iconográfico de la talla. Casi con total certeza podríamos afirmar que en sus mentes, al contemplar a la hermosa mujer que portaba un manto de estrellas sobre sus hombros, resonaba otro de los nombres por el que también conocían a su diosa; Chaghiraghi o La Que Sustenta el Firmamento. Su referente celestial podía ser apreciado en la llama de la vela verde que la imagen mariana portaba en una de sus manos, así como la fertilidad que de ella emanaba, presente en el color de la candela. Aqqoran o el Cielo, su primera creación, estaba antropomorfizado con gran esmero en el infante Jesús que yacía en su regazo, sosteniendo un ave entre sus manos. 

 Ese fue el destino que corrió la cosmovisión de nuestro pueblo. Una tradición milenaria estaba a punto de ser transformada y empañada en el tiempo, para dar paso, forzosamente, a una nueva sociedad con unos usos y costumbres traídos de lejos. Pero, si bien es cierto que una gran parte de la cultura material cambió, el sentir más profundo del nativo jamás desistió. Hoy día se alza como Patrona de Canarias, como Mater Dea de un pueblo que, aunque a veces ignorante de su más auténtico trasfondo, la sigue amando como la Madre que fue, que es y que siempre será. 

 Uh! Magné, Mastáy Achen Tumba, Manéy! 

(¡Oh Madre del Cielo, Madre del Crecimiento de la Hermandad, Madre de lo Nuevo!) 

Autor: Josué Cabrera González


BIBLIOGRAFÍA 

 BELMONTE AVILÉS, Juan Antonio. 2001. El cielo de los magos. Tiempo astronómico y metereológico en lacCultura tradicional del campesinado canario. Islas Canarias: La Marea. 

BARRIOS GARCÍA, José. 1997. Sistemas de numeración y calendarios de las poblaciones bereberes de Gran Canaria y Tenerife en los siglos XIV-XV. Servicio de publicaciones de la Universidad de la Laguna. 

PÂQUES, Viviana. 1964. L’arbre cosmique Dans la pensée populaire et Dans la vie quotidinene du nord-ouest africain. París: Institut d’Ethnologie. Éditions l’Harmattan. 

REYES GARCÍA, Ignacio. 2009 (2006). Diccionario Ínsuloamaziq [en línea]: . Islas Canarias: Fondo de Cultura Ínsuloamaziq.

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