10 ago. 2014

Pepe Guedes, la herencia de un pastor tradicional

Foto: Eduardo González. Jurria Humiaga
IZURAN. El 23 de abril 2014 falleció José Guedes Rodríguez, conocido cariñosamente como Pepito Guedes, prototipo de pastor canario, un auténtico sabio de la tierra y la cultura que llegó a tener unos 700 animales, de los cuales 400 eran cabras y 350 ovejas, atendiéndolos con dos perros de raza canaria. La memoria de Pepito Guedes se pierde en una saga de pastores que empezó con su bisabuelo y sigue ahora con sus hijos, nietos y biznietos. Una familia que hunde sus raíces genealógicas en antepasados amazighs de la isla y portugueses. Pepito fue un personaje singular, de gran ingenio, era memoria viva del acontecer del Sur y Sureste de Gran Canaria. Su hermano Manuel Guedes, también pastor y fallecido en el año 2007, fue un auténtico maestro de la cultura y pieza clave en la recuperación del Juego del Garrote Canario transmitiendo sus ancestrales conocimientos a la Escuela de Garrote ‘La Revoliá’.



Pepe Guedes nació el 30 de enero de 1927 en Cueva Blanca, cerca de la cumbre de Gran Canaria en la vertiente oriental, a los pies de la mítica Montaña del Pleito. Con tan sólo seis meses de edad ya emigró hacia la costa llevado en brazos por su madre que por el camino paraba a ratos para amamantar  a su hijo a la sombra de una salvia o un tagasaste. Sus padres recién casados buscaban matar el hambre en las extensas llanuras del sur, primero en Tirajana cuidando el ganado de los Araña, y más tarde en Amurga y Casa Pastores. Por tanto, su infancia fue una constante caminata y cambios de viviendas a cuevas en busca de pastos, fundamentalmente en el extenso macizo de Amurga. 

Desde que él y sus hermanos pudieron trabajar con los labradores de Sardina, pudieron ir reuniendo dinero para comprar un solar en la costa. En esos parajes construyeron sus viviendas Pepito y sus tíos dando origen al popular barrio de Casa Pastores en Vecindario.  

Cuando llegó la jubilación dijo a sus descendientes lo mismo que su padre le había dicho en su momento a él: «Ahí tienen el ganado, si quieren ganarse la vida, adelante, lo único que pedimos su madre y yo es un poco de leche y queso».  Ahora su hijo Pepe Guedes Guedes y su nieto Juan Andrés Vizcaíno dan continuidad a la misma cantidad de ganado. Su hijo atiende 350 ovejas y un centenar de corderos y su nieto 400 cabras y unos 300 baifos. No obstante, siguió estrechamente vinculado a su pasión por el pastoreo visitando diariamente, garrote en mano, su corral en el Barranco del Polvo donde sus descendientes continúan su labor.  Su hijo Pepe Guedes de 49 años trabaja de pastor desde los 14 años. "Estoy contento de continuar con la tradición del pastoreo. No he tenido ningún otro oficio y estoy satisfecho de trabajar al aire libre". "Ahora estamos fastidiados porque nos están acribillando desde todos sitios. Cuando vamos a pastorear los vecinos, Medio Ambiente y la Policía nos ponen impedimentos", lamentaba en la prensa hace unos años.

Pepito Guedes junto a su nieto Juan Andrés Vizcaíno en 2010 (Juan Carlos Castro)


Los grandes recorridos con el ganado por amplias regiones de la isla y el tiempo en soledad le hizo desarrollar a Pepito una gran memoria y capacidad de improvisación de versos. De risa fácil y conversación inagotable también se  especializó en la fabricación de flautas de caña tradicionales de los pastores canarios, pitos con cuernos de macho cabrío, zurrones y batijeros. 

La flauta se la tocaba a los animales comprobando que con ello producían más leche, ha hecho miles de flautas en sus tiempos de pastoreo y ha repartido la mayoría entre los escolares. Además fue conocido por su gran capacidad de adiestramiento de perros de ganado convirtiendo en una auténtica leyenda a su perro ‘Arrogante’ por su infabilidad al conducir el rebaño. Atesoraba una herencia de tres siglos de pastoreo tradicional y cumplió con creces transmitiendo este legado a sus descendientes que siguen fielmente la tradición.

Monumento en Casa Pastores que inmortaliza al pastor representado en Pepito Guedes.

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