18 dic. 2012

La amazighidad isleña en la diversidad



IẒURAN. Abordar la timmuzgha, 'amazighidad' o berberitud desde el desconocimiento es una irresponsabilidad recurrente en nuestra sociedad. Reflexionar y debatir sobre la misma es más que un capricho, es necesario para descubrirnos a nosotros mismos. Pero resulta una quimera cuando partimos de unos presupuestos sustentados por tópicos y prejuicios. Desde IẒURAN intentamos rentabilizar la oportunidad que nos brinda la red para difundir el mundo cultural amazigh, sobre todo la especial y única variante que constituye la de  nuestro Archipiélago. Así contribuimos a la difusión de la cultura amazigh entre la sociedad canaria devolviendo de esta manera un patrimonio que es legítimamente suyo. Para ello estimulamos el interés y la indagación por nuestras raíces más allá del mercantilismo político o comercial.


Si algo debemos reseñar para los que están en el punto de partida de esta aventura es qué supone la  amazighidad como hecho cultural. No podemos entender este mundo desde bases monolíticas y homogéneas tan habituales en las culturas hegemónicas. La riqueza y la variedad son tan amplias como la extrema variedad geográfica que presentan los territorios de la vieja Tamazgha, es decir, los territorios históricos de los pueblos amazighes en el Norte de África. Desde la costa mediterránea, pasando por los extensos bosques de la cordillera del Atlas con sus nevadas cumbres, sin olvidar las asirocadas estepas e inmensos desiertos hasta nuestras volcánicas ínsulas atlánticas. Unas realidades muy diferentes que siembran, partiendo de una base común, una riqueza formidable para el vasto universo amazigh. En consecuencia no es de extrañar que podamos hablar indistintamente de culturas amazighes, todas ellas con mayor o menor grados de mestizaje e influencias externas. 
Mujer amazigh continental muele el
grano con molino de mano en su cueva.

Las conclusiones parecen claras más allá de concepciones políticas o identitarias determinadas. La cultura amazigh engendra en la diversidad regional y nacional especificidades culturales y étnicas propias, espacios culturales particulares que dotan a sus pueblos de una identidad amazigh específica y que configura una pieza valiosísima de ese puzle común. En el caso de Canarias, donde el desarrollo de la cultura amazigh isleña fue toscamente cercenado por la colonización europea, nos encontramos con una creciente voluntad social de reconciliación con esa vieja y profunda raíz. Para nosotros no se trata desde luego de revivir artificialmente un pasado mítico ya extinto excluyendo la configuración de la canariedad actual. Por fortuna la realidad es más compleja y menos tremendista.

Con todo las Islas Canarias cuentan con una amazighidad específica, particular y única en el puzle amazigh. Pero hay riesgos provenientes una vez más del desconocimiento. Como por ejemplo sería un error encerrar la cultura amazigh de las Islas y su estudio en la burbuja insular o archipielágica. Asimismo tropezaríamos en la misma piedra  al importar acríticamente elementos continentales específicos como propios.

Es evidente que para seguir avanzando en la indagación de nuestro pasado tenemos que prescindir de la burbuja insular como ya están empezando a comprender los mismos investigadores a pesar de los condicionantes del mundo académico y político cultural en las Islas. Y es que en el Continente aún podemos hallar piezas que completen nuestro puzle y viceversa. Ejemplos claros lo constituye la lingüística comparada con larga tradición en las islas, sin la cual nos resultaría imposible la interpretación de no pocos vocablos ínsuloamazighes, ayudando a la identificación etimológica del aporte amazighe al español de Canarias. Pistas que  podemos extender a la interpretación de numerosas costumbres y tradiciones isleñas vigentes o extintas. Sin embargo, la historia nos exige rigurosidad y respeto a la hora de trabajar en la revitalización de nuestro legado más ancestral. La improvisación, las medias verdades y la importación acrítica de rasgos culturales solo irán, a la larga, en perjuicio de esta idea.

 La amazighidad canaria


En las últimas décadas asistimos al redescubrimiento de un patrimonio conformado por reminiscencias culturales de origen amazigh radicadas en lo más hondo de la cultura popular. Si bien fosilizadas y en su mayor parte agonizantes, o recientemente extinguidas, constituyen una valiosa fuente de reconciliación. Hablamos de reconciliación, efectivamente. Se trata de conciliarnos con nuestras raíces como pueblo que nos enraízan en este terruño más allá de medio siglo, milenios. Entonces ¿hasta qué punto hablamos de una cultura ‘extinguida’ y ‘mítica’? Sus huellas fosilizadas, o no, han seguido conformando un ingrediente sugerente de la cultura popular canaria. Una toponimia abundante, un léxico destacable en el español de Canarias, una serie de tradiciones orales, deportivas, culturales, gastronómicas, musicales, modos de vida, etc., provienen de esa herencia nativa. Algo que a bote pronto podría estimarse como un conjunto de pervivencias residuales, pero que si analizamos fríamente valorando la limitada extensión del territorio y el dilatado periodo de colonización resulta inédito.
Inscripción líbica
(Balos, Gran Canaria)

Si bien no tratamos de ‘volver a la cueva’ –a pesar de lo agradable de este tipo de viviendas en algunas comarcas de las Islas- sí es cierto que buscamos integrar nuestra herencia cultural. Los avatares políticos de Canarias han generado hasta el día de hoy una persecución y posterior desprecio de todo rasgo no bendecido por la cultura castellana, católica y europea. Este hecho ha dado lugar a una cultura de la ocultación también denominada por los antropólogos como ‘cultura de resistencia’ en el seno de una canariedad que combina, mediante  una marcada estratificación cultural, la raíz amazigh de las clases subalternas con  elementos ibéricos y criollos caribeños. Estos últimos siempre gozaron de la tolerancia y el reconocimiento del que no disfrutó la nativa. Y es por ello que consideramos que el reconocimiento y dignificación de nuestra raíz más ancestral nos conciliará con nosotros mismos.

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