26 abr. 2012

¿Romanos en Canarias?

Para la intelectualidad canaria “occidentalizada” y para los políticos de ciertas tendencias, sigue siendo más elitista, más enriquecedor, más interesante, insertar a Canarias en Europa, en la cultura del Mediterráneo


José Farrujia*. Se ha difundido entre los medios de comunicación la noticia sobre el hallazgo de un yacimiento romano en la isla de Lobos. La noticia se ha presentado, una vez más, y como viene siendo habitual por estos lares, antes del pertinente trabajo de investigación, del pertinente trabajo de laboratorio, de las pertinentes conclusiones fruto de la teorización y del apoyo de las dataciones absolutas. 

Desde la década de 1960 ya se viene hablando en Canarias de la presencia romana en las islas (a partir de evidencias arqueológicas y no exclusivamente de las fuentes escritas). Por tanto, la noticia aparecida en prensa no debería sorprender, al menos a priori. Me remito a los textos de Blázquez o Álvarez Delgado, entre otros investigadores de esa época.

No obstante, el gran error reside en seguir apostando, “vendiendo” esa concepción “elitista”, “occidental”, “mediterránea” de nuestra Prehistoria. La presencia de material romano en Canarias (ánforas, vidrio...) es un hecho hoy en día incuestionable. Así lo han puesto de manifiesto los hallazgos subacuáticos en aguas Canarias o las excavaciones en yacimientos como El Bebedero.

¿Pero quiénes son los responsables de la presencia de este material en las islas? Obviamente, los romanos no. Todo apunta, en función del conocimiento científico actual, a que fueron las propias sociedades imazighen las que, tras su contacto con el África Romana, asimilaron algunos elementos de la cultura romana, introduciéndolos luego en nuestras islas. Asimismo, tampoco deberíamos descartar la existencia de intercambios comerciales entre las sociedades indígenas canarias y gentes romanizadas procedentes del norte de África. Por este motivo, precisamente, la representatividad del material romano en los yacimientos, en comparación con el material de factura indígena, es muy pequeña. Es decir, hay muy pocos materiales romanos, frente al predominio de los materiales indígenas. Por tanto, el contacto existió pero no fue lo suficientemente intenso ni continuado en el tiempo como para generar una romanización de las islas, con presencia en el registro arqueológico de otros elementos como templos romanos, calzadas, acueductos, anfiteatros, etc., como sí sucedió en el Norte de África y en otros ámbitos del Imperio romano.

Para la intelectualidad canaria “occidentalizada” y para los políticos de ciertas tendencias, sigue siendo más elitista, más enriquecedor, más interesante, insertar a Canarias en Europa, en la cultura del Mediterráneo, en definitiva, en la Historia Universal, a partir de la relación del Archipiélago con el Mundo Clásico.

Hasta tanto la Arqueología no demuestre lo contrario, las Islas Canarias fueron pobladas, a mediados del primer milenio a.n.e., por sociedades imazighen, procedentes del norte de África. Con posterioridad, en torno al cambio de Era y coincidiendo con la dominación romana del norte de África, se produjo una segunda arribada de poblamiento al Archipiélago. Este sustrato amazigh explica la presencia de escritura líbico-bereber en todas las islas, así como de otra serie de manifestaciones culturales y mágico-religiosas propias de los antiguos amazigh. Asimismo, desde el punto de vista genético, un 55% de los linajes indígenas tienen sus homólogos más cercanos en el Magreb.

La presencia de cerámica sigillata en el yacimiento de Lobos no debe sorprendernos, básicamente porque la denominada “Sigillata africana” se produjo en el África proconsular y Mauritania desde el siglo I al VII, fechas en las que las Islas Canarias ya estaban pobladas. En una primera fase (terra sigillata africana tipo A) solo se usaba para el comercio local, no siendo hasta la época flavia cuando comenzó su comercialización a gran escala. Incluso la sigillata africana de época más antigua imitó la forma de las sigillatas hispanas y sudgálicas.

Esperemos, pues, a los estudios científicos del equipo al frente del yacimiento en la isla de Lobos, para evaluar la verdadera potencialidad de este yacimiento y sus implicaciones crono-culturales en la arqueología ínsulo-amazigh.


José Farrujia* Doctor en Prehistoria

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que nos está diciendo el doctor Farrugia, educadamente, es que una buena parte de nuestras Universidades está alienada y autocolonizada, es decir, no sabe donde eatá Canarias y, por acción o por omisión, son capaces de producir unos titulares periodísticos politicamente sectarios. ¿Una factoría romana en un islote sin agua? (Véase Le Canarien, cap. XI y XX). ¿O el aprovechamiento circunstancial de determinado mulusco y de los lobos marinos cuando las islas mayores ya estaban pobladas? Ahul.

Anónimo dijo...

Vaya, vaya. Estando de acuerdo con don José me pregunto dónde estaba él cuando el disparate Zanata; que desde luego salió más caro al erario público amen de la vergüenza científica. " «Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras»