25 jun. 2016

Un pionero de la conciencia bereber isleña



Cualquiera diría que es casualidad, pero no lo creemos. Es en estos días de pleno solsticio veraniego que rememoramos a Hermógenes Afonso de la Cruz, más conocido como ‘Hupalupa’. Este emotivo recuerdo se lo debemos a la Fundación Tamaimos pero sobre todo a Yaiza Afonso, su hija, por la publicación de la obra ‘Hupalupa, memoria desde tus vivos’. Yo no lo conocí, pero leí sus obras y oí hablar de su compromiso y generosidad. Como él mismo expresó en sus Rebereques: “La historia no existe, dicen algunos. Yo no la vi, pero la palpo, y la entrego de mi pensamiento.” 

Esto no es un artículo crítico o informativo sobre Hupalupa, su aportación a la etnografía o arqueología isleña ni a la difusión de la cultura y conciencia canarista. Estas palabras son sólo una muestra de respeto y reconocimiento a uno de los canarios pioneros en la toma de conciencia bereber, o ‘amasike’ como diría él. 

El logo de IẒURAN no puede estar inspirado sino en el extraordinario valor que le adjudicó Hupalupa a los tres teniques del fogal. Y no le faltaba razón. Este elemento básico del hogar canario es una prueba inequívoca de un vestigio indígena más en el modo de vida tradicional de nuestros abuelos. La conservación de su denominación bereber ‘tenique’ (inek) disipa cualquier duda.


Si bien su periplo vital estuvo marcado por la militancia política esto nunca le impidió emprender una inmensa labor como difusor de la cultura canaria y defensor del medio ambiente. Sus contribuciones van desde la elaboración de las primeras ‘Listas de Nombres Guanches’ a las que tenemos tanto que agradecer los canarios que hoy portamos con orgullo un nombre canario, pasando por la publicación de los famosos ‘Apuntes de Historia de Canarias’ con más de 10.000 copias vendidas, hasta su trabajo de campo etnográfico en varias islas. Su pensamiento y aportación queda bien reflejado en su magna obra ‘Magos, maúros, mahoreros o amasikes’ (1987) fruto de años de trabajo. 

Si bien se puede hacer una revisión crítica de sus obras e hipótesis no podemos negar el contexto en el que se desarrolló, la utilidad de las mismas y su profunda honestidad. Transmiten autoestima y abrió el apetito por conocer nuestras raíces como pueblo. Hupalupa lo expresaba bien cuando afirmaba que “Mi historia es mi verdad confundida entre piedras del fogal: mi única historia, pobre, y pienso que digna.” 

Desde IẒURAN nos consideramos herederos de su inquietud y cariño apasionado por la cultura popular canaria. Una preciosa herencia que conservó estas bellas voces, elementos y costumbres bereberes isleñas. Al fin y al cabo, somos nietos de esos 'magos, maúros, mahoreros o amasikes' que fueron nuestros abuelos.

"Tres piedritas en mi fogal

y las estrellas del cielo

no las atino a contar"

Tanemmirt 

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