7 ene. 2014

Cuestionamiento del origen bereber: el papel que aguanta todo.

Antonio Arnáiz Villena. Foto: Juan Carlos Castro
  • La prensa en las Islas vuelve a hacerse eco de declaraciones de Antonio Arnáiz Villena, autor totalmente desacreditado por la comunidad científica.
  • Arnáiz sigue insistiendo en el origen vasco e íbero de los antiguos isleños y califica a los bereberes de 'invasores'. 
  • La Provincia Editorial Prensa Ibérica no contrastó las declaraciones del madrileño con los expertos y profesionales de las Islas.
IZURAN. La prensa escrita en las Islas intentó revivir viejas polémicas decimonónicas en pleno siglo XXI, el titular era espectacular: “Un experto cuestiona el origen bereber de los canarios.” Sorprende un titulo de esta magnitud cuando, desde que nos sumergimos en la noticia, especifica que, el autor no es que cuestione el origen amazigh de los isleños, sino que “los aborígenes canarios tengan exclusivamente raíces bereberes.” Una sutil diferencia lingüística pero inmensa desde el punto de vista discursivo. Una tergiversación mediática de antología que deja en evidencia un empeño a la luz claramente tendencioso. Pero no obstante es posible que Javier Bolaños, autor del artículo, no comprenda la gravedad de la difusión de este tipo de declaraciones, además, sin contraste científico alguno. Sobre este hecho va a tratar este artículo ya que hablamos de un ‘experto’ totalmente desacreditado por la comunidad científica.

AntonioArnáiz Villena es un inmunólogo español jefe del Departamento de Microbiología de La Universidad Complutense de Madrid. Es ampliamente conocido en la comunidad científica por sus disparatadas teorías lingüísticas y sus polémicas tesis en el ámbito de la genética.


El madrileño es famoso por su empeño en intentar vincular la lengua vasca con multitud de lenguas del mediterráneo, incluyendo el bereber, el fenicio o el egipcio. Plantea que se trataría de la rama lingüística “Usko-mediterránea” de la hipotética macrofamilia “denécaucásica”. Los trabajos de Arnaiz contradicen la investigación corriente de la egiptología, los estudios indoeuropeos, la filología semítica, sumeria y mesoamericana. J.J. De la Hoz, filólogo y catedrático de la misma universidad, ha afirmado que el trabajo de Arnaiz y Alonso "carece del más mínimo valor y es contrario no sólo al método científico sino al sentido común", y "es un desastre sin paliativos que no debería tenerse en consideración". Joseba Lakarra, catedrático de filología vasca, calcula que de las raíces euskeras propuestas por Arnaiz y Alonso en su obra “Lenguaje religioso-funerario de los pueblos mediterráneos” para descifrar otras lenguas, un 85% son erróneas o espurias, a veces "rayando en la más torpe falsificación". Igualmente, su trabajo sobre el "desciframiento del alfabeto guanche” de las inscripciones de Canarias ha sido severamente criticado.

Hasta cierto punto podría ser comprensible que, al no ser historiador ni filólogo, el ‘experto’ planteara hipótesis de lo más disparatadas. Pero, lamentablemente, Arnáiz también ha sido desacreditado en el ámbito de los estudios genéticos. Tras un estudio genético de pacientes palestinos en un hospital madrileño, publicó un artículo sobre el origen de los palestinos modernos y su relación con otras poblaciones mediterráneas.  El artículo fue ampliamante criticado y finalmente fue retirado de la revista sin el permiso de los autores y eliminado de las bases de datos científicas.

Planteamientos decimonónicos de Arnáiz

Antonio Arnaiz Villena declaró que entre los indígenas canarios existen evidencias de la influencia ibérica y vasca, incluso no hace mucho afirmaba que “Losguanches hablaban euskera”. Pero vamos a ver esto desde una perspectiva histórica. Como trata José Farrujia en su obra “Arqueología y franquismo en Canarias”, las teorías que adjudicaba un origen celta e íbero a los antiguos isleños estuvieron en auge a finales del siglo XIX. Autores como Juan Bethencourt Afonso y Manuel de Ossuna defendieron estas tesis que se consideran los precedentes inmediatos de las hipótesis españolistas desarrolladas en el franquismo. Estos eruditos de la época, abogaban por la existencia de una civilización atlántica compuesta por íberos, celtíberos, y en menor medida por egipcios. Según Farrujia, “el poblamiento pretérito de Canarias por un pueblo netamente español implicaba que el Gobierno central debía identificarse con los intereses regionalistas(...). Todas las islas subyacía una unidad étnica y cultural idéntica a la supuestamente se registraba en la totalidad del territorio español.” Sorprende que, en pleno siglo XXI, exista todavía ‘expertos’ que merezcan atención mediática por semejantes declaraciones completamente desechadas desde hace casi un siglo.

El médico madrileño se basa en que  “durante la Conquista muchos creían que los guanches hablaban vasco, y por eso se eligió al primer obispo". Y es que Arnáiz ha afirmado públicamente que los antiguos canarios ‘hablaban euskera’, hecho que carece de fundamento alguno. Para ello se excusa en la necesidad de “profundizar en aspectos multidisciplinares como la lengua y la cultura, la genética y la arqueología”, y lamenta “el expolio de documentación esencial para recomponer la historia de Canarias”. Parece que este ‘experto’ desconoce por completo los múltiples equipos profesionales y empresas canarias especializadas en arqueología, los estudios genéticos, investigaciones multidisciplinares etc. Obviamente, en Canarias hemos perdido importante caudal documental y oral, pero no es menos cierto que se conserva un legado notable. Todo ello parece desconocerlo por completo el señor Arnáiz.

Pero el madrileño no se rinde. Cuestiona las “teorías unívocas” del origen bereber de los indígenas isleños que acepta toda la comunidad científica. Para ello cuenta con pruebas supuestamente ‘irrefutables’ como la momificación, rasgos físicos, nombres propios y vestigios preshipánicos...Todo ello sin especificar qué ni cuáles. Habla de pescadores e inscripciones iberos-levantinos, momias con mandíbulas cuadradas que recuerdan a Escocia, Irlanda, norte de España... Finalmente, remata la faena considerando al bereber norteafricano como ‘invasor’ de las islas, del que “sólo se tiene la única prueba la escritura ‘tamazigh’ (sic).” En fin, un despliegue de disparates que resultan tan cómicos como tristes. Es para lamentar que, en los medios de comunicación de masas se ubique en el mismo nivel estos dislates y la investigación científica.



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