14 jul. 2011

“La prioridad es rescatar la memoria oral porque se trata de un patrimonio en grave peligro de extinción”

IZURAN. Dedicación y respeto podrían ser las palabras que resumen la infatigable labor de este obrero de las letras, como él mismo le gusta definirse. El recientemente publicado Diccionario Ínsuloamaziq, del historiador y doctor en filología Ignacio Reyes García, constituye una obra fundamental para margullar en el universo lingüístico de nuestros ancestros. Investigador independiente, el autor centra su trabajo desde 1997 en la lexicología diferencial sobre las antiguas hablas indígenas canarias que denomina ínsuloamaziq. Todo ello sin descuidar la indagación en el milenario legado amazigh y su alcance en la conformación de la canariedad actual. En definitiva, hablamos de un científico que a pesar de no esconder sus inclinaciones ideológicas reconoce que en Canarias "ni el eurocentrismo ni el etnicismo pueden alegar haber practicado un respeto escrupuloso a la verdad histórica". Muy amablemente el señor Reyes accedió a hablar con IẒURAN:




Iẓuran. Acaba de publicar su mayor obra, fruto de décadas de trabajo. Hablamos del Diccionario ínsuloamaziq, ¿qué aporta este trabajo a los estudios sobre las antiguas hablas indígenas?

Ignacio Reyes. Constataciones, tanto desde el punto de vista orgánico como también cultural. Los trabajos de Lingüística histórica y comparativa anteriores habían trazado un camino necesario, en especial la obra de D. J. Wölfel (1964), pero presentaban todavía insuficiencias metodológicas substantivas. Mi aportación ha consistido en investigar los materiales isleños desde una perspectiva interdialectal que integrara, en lo posible, potenciales marcadores diacrónicos y geolingüísticos. Esto ha permitido ir ciñendo la caracterización estructural de esas hablas, al tiempo que emergían contenidos semánticos en su voz original, con la propia concepción del mundo acuñada por aquellos primeros seres humanos que poblaron el Archipiélago. Ahora, disponemos de un caudal léxico y oracional significativo del que extraer información etnolingüística y cultural con ciertas garantías. Porque todo ese bagaje es fruto de una criba exhaustiva de las fuentes (escritas y orales), así como de análisis fonológicos, gramaticales y etimológicos realizados a partir de una aplicación sistemática, explícita y uniforme del protocolo que enuncié en su día en mi tesis doctoral (2000), donde proponía un diálogo permanente entre los datos lingüísticos, los hechos y el análisis (algo inexcusable en modalidades de habla extintas que carecen de fuentes escritas prolijas).

I. En su página personal, podemos disfrutar de la edición en línea del Diccionario. ¿Aporta algo más en la versión editada?

IR. Por supuesto. La versión digital contiene una síntesis centrada en los ingredientes básicos que demanda un lector medio: las palabras y sus significados. En cambio, la edición impresa desarrolla esas hipótesis explicativas con el necesario soporte heurístico (fuentes) y todo el repertorio lexicográfico continental, dos elementos de validación imprescindibles.

I. El Diccionario contará con una tirada de tan sólo 100 ejemplares ¿Cuáles son los motivos?

IR. La política financiera del Fondo de Cultura Ínsuloamaziq pretende fundarse exclusivamente en los medios que están a su disposición. Ni endeudamiento ni subvenciones, sólo recursos propios, que, como es fácil suponer, son escasos.

I. Culminada la primera edición del Diccionario ínsuloamaziq, ¿cuáles son los proyectos de futuro del Fondo de Cultura Ínsuloamaziq?

IR. La prioridad sigue siendo rescatar toda la memoria oral posible, porque en la mayoría de los casos se trata de un patrimonio en grave peligro de extinción. En esto trabajamos ya donde podemos desde hace algún tiempo, sobre todo en Gran Canaria y el sur de Tenerife. También, una vez establecido este primer peldaño lexicográfico, otra tarea urgente es la divulgación. Hay que llevar la letra impresa a sectores cada vez más amplios de una población que, por lo general, desconoce la extraordinaria riqueza cultural que le pertenece. Y por lo que respecta al desarrollo de las investigaciones, es preciso continuar los estudios insulares y empezar a producir síntesis gramaticales y socioculturales, algo en lo que las nuevas generaciones de filólogos tendrán mucho que aportar.



Reciente presentación del Diccionario Ínsuloamaziq en Santa Cruz de Tenerife


I. A día de hoy, los investigadores del pasado isleño coinciden en que el idioma de los antiguos canarios fue el amazigh. ¿Qué evidencias han permitido que deje de tratarse de una hipótesis?


IR. Me gustaría pensar que esa conclusión se ha consolidado por la admisión de los rendimientos obtenidos a partir de los estudios lingüísticos, que aportan una copiosa colección de análisis sobre materiales insulares y socioculturales muy diversos, cuyos resultados ponen de relieve esa identidad común. Cuando nombres de plantas, personas, animales, lugares, ideas y actividades de diferente índole encuentran explicaciones solventes a través de una misma lengua y cultura, cabe poco más que discutir. Pero es que, además, la congruencia de esos registros empieza a recubrir también la composición interna de cada habla insular. Esa dimensión estructural, en un escenario de ausencia absoluta de otro flujo idiomático de magnitud similar, revela que las concomitancias detectadas superan las afinidades casuales. Sin embargo, no hay que llamarse a engaño. La aceptación de la tesis amaziq se ha debido a la confirmación que han suministrado los estudios de genómica histórica, donde se evidencia también esa identidad. Aunque la genética no determina la cultura, en cuanto se ha comprobado la presencia de marcadores genéticos amazighes (U6 y M81), quien albergaba todavía alguna duda ha corregido el rumbo de inmediato.


I. ¿Por qué un historiador que comienza elaborando trabajos sobre la lucha de clases en la Canarias bajo la II República opta por centrar sus estudios en las antiguas hablas indígenas definitivamente?

IR. La secuencia no es exactamente ésa. El diccionario editado ahora contiene análisis que realicé cuando tenía 18 años. Mi formación marxista es casi simultánea a mis estudios sobre el pasado isleño. Ambos horizontes se hacían complementarios en la práctica, porque lo que conocemos como guanchismo irrumpía por entonces como diacrítico político y yo necesitaba entender aquello más allá de los reclamos viscerales (siempre tan en boga por estas tierras). Fue muy fácil comprobar que, se hablara de lo que hablara, la historia de Canarias era una sucesión de negaciones, de silencios sostenidos con tanta ferocidad como vacuidad intelectual, quizá acentuada en esos años del tardofranquismo por su indisimulada crisis de legitimación. Pero el poder me mostró el camino con total nitidez: bastaba con indagar en aquello que se afanaba por ocultar, por torcer; bastaba con seguir el rastro del miedo. Así comprendí que, en esencia, la resistencia popular frente al fascismo representaba una reedición de la lucha popular frente al colonialismo: los portadores de explotación constituyen el principal enemigo del pueblo en cualquier época. Fue entonces que entendí algo que ha marcado toda mi trayectoria personal y profesional: un historiador siempre estudia el presente, las raíces de un presente que invariablemente ha de cuestionar, salvo que quiera limitarse a ser un exegeta o un apologista.


"Hay que llevar la letra impresa a sectores cada vez más amplios de una población que desconoce la extraordinaria riqueza cultural que le pertenece."



I. ¿Cómo valora el estado de la historiografía canaria en los tiempos que corren? ¿Los avances en la investigación repercuten en la sociedad de algún modo?



IR. Otra pregunta compleja, donde es muy fácil caer en un reduccionismo torticero. La historiografía en las sociedades coloniales presenta peculiaridades insoslayables. El poder trata de mostrar la extraversión cosmopolita como el modo natural (e ideal) a través del cual realizan esas comunidades su plena integración a la dinámica dominante, presentada siempre como un estado evolutivo superior. Ésta es su historia nacional, que expulsa del interés profesional y condena por ideológica cualquier línea de trabajo que explique la naturaleza y el alcance de ese régimen de explotación. Pero esto convive hoy con una decadencia general de la Historia como instrumento de legitimación de los sistemas de dominación. Su confinamiento en la retórica, en la textura discursiva y no en su interpenetración social, está desactivando el valor radicalmente analítico de la investigación histórica como práctica científica destinada a comprender el devenir de las sociedades humanas a través de sus contradicciones. De esta narrativa posmoderna que se ha adueñado del oficio, no cabe esperar que devuelva a la sociedad un conocimiento cargado de razones y criterios en los que fundar juicios críticos independientes.

I. ¿Por qué cree que las instituciones académicas de Canarias no han mostrado un especial interés sobre la lengua de los antiguos canarios?

IR. Pienso que hay dos razones poderosas. De una parte, es indiscutible que las lenguas poseen un valor diferencial desde el punto de vista identitario. Por consiguiente, en cuanto el etnicismo la asumió como un diacrítico político, era de esperar que ninguna institución oficial se inclinara a estimular unos estudios que podían erosionar o cuestionar el sistema de dominación imperante. Sin embargo, ahora que se ha demostrado que el soberanismo etnicista sólo representa un peligro para sí mismo, ha quedado en evidencia que también opera otra razón algo más prosaica: el estudio de las antiguas hablas isleñas no alimenta ninguna clientela académica. Son investigaciones muy complejas, que carecen por completo de tradición científica en Canarias. Incorporar esta línea de trabajo requiere estudio, debate y revisión de resultados, prácticas poco habituales en ese ámbito.

I. Ante su trabajo científico, ¿cuál ha sido la actitud de la comunidad académica nacional e internacional?

IR. El mundo académico se rige por una determinante privatización y mercantilización del conocimiento. Si algo contradice o, simplemente, no alimenta las dinámicas profesionales y las clientelas instituidas, se tiende a excluir cualquier contribución diferencial, aún más si, como sucede en mi caso, esa aportación se produce al margen de ese ámbito. Así, salvo el interés personal y episódico de algún colega, ignorar los resultados de mis investigaciones ha sido la norma general.

"El poder trata de mostrar la extraversión cosmopolita como el modo natural e ideal"


I. Mucha gente le conocimos a partir de su trabajo en mundoguanche.com ¿Cómo valora esa etapa? ¿Por qué acabó el proyecto?

IR. Fue una experiencia extraordinaria, otro ejemplo de lo que es capaz de crear una iniciativa independiente. Aquel empeño de divulgación tuvo una vida muy fecunda y enriquecedora para quienes participamos en él y me gusta pensar que también para los lectores. Pero ese mismo éxito acabó por consumir el proyecto, porque la demanda creció mucho más deprisa que las colaboraciones y no pudimos absorber ese salto cualitativo.


I. ¿Por qué desapareció el idioma amazigh de las Islas?

IR. En casos como el de Canarias, estos fenómenos de extinción aparecen ligados a una presión social verdaderamente disolvente. Por supuesto, la coacción militar que introduce el colonialismo produce una sangría demográfica importante y esto desarticula de forma considerable aquellas comunidades nativas. Pero, sin duda, el factor decisivo afecta a la pérdida de control sobre las bases de su reproducción material y cultural. La consciencia de esa incapacidad, reforzada por la imposición de un régimen de servidumbre ya explícito, provoca una descomposición más o menos acelerada de los modelos tradicionales de figuración y realización de la existencia personal y colectiva.


"El estudio de las antiguas hablas isleñas no alimenta ninguna clientela académica."


"Ignorar los resultados de mis investigaciones ha sido la norma general."



I. ¿Queda rastro de la lengua amazigh en el español de Canarias?

IR. Aunque la desaparición de las hablas ínsuloamazighes ocurre con cierta celeridad, era casi inevitable que dejara su impregnación en la nueva lengua dominante. Como es lógico, su peso fue mayor mientras perduraron los modos de vida tradicionales, pues el mundo campesino retuvo el contingente más copioso de población nativa. Sin embargo, la penetración del capitalismo en ese medio y la posterior terciarización de la economía han alterado radicalmente esos escenarios y, en consecuencia, las condiciones que hacían posible ese cierto conservadurismo. Con todo, la presencia de las antiguas hablas isleñas en el español insular se percibe todavía en un catálogo, sin duda agonizante, de voces que, en algunos casos, actúan aún como signos plenos y, en otros, perduran como reliquias más o menos funcionales y simbólicas.


I. ¿Hasta qué punto se podría reconstituir las antiguas hablas amazighes de Canarias? 



IR. No hay información suficiente siquiera para restituir aquellos estados de habla más próximos a la época de la Conquista, la fase que conocemos mejor. Por tanto, llegar a reconstruir esas hablas en toda su complejidad diacrónica, con el material y los datos disponibles, está fuera de nuestro alcance por ahora. Algo distinto es que se entienda por reconstrucción la fabricación de un dialecto, conjugando ingredientes antiguos y elementos actuales de la lengua, que sigue viva en su tradicional dominio norteafricano. Pero ni mi trabajo ni mis intereses van en esa dirección.



I. ¿Cree que se ha manipulado conscientemente la historia de Canarias desde prejuicios políticos determinados?



IR. A mi juicio, lo que ha habido (y aún opera) es, cuando menos, una contaminación ideológica muy severa. Recurrir al discurso histórico para legitimar posiciones políticas no representa ninguna novedad, cualquiera que sea el país o la época. Pero a menudo se escoran las lecturas, al amparo de investigaciones poco consistentes y del desconocimiento que suelen tener las poblaciones sobre el substrato objetivo de las narraciones circulantes. Por lo demás, en las sociedades que han madurado un desarrollo socioeconómico y político más o menos equilibrado, los mecanismos de legitimación se han diversificado (y quizá también banalizado). Pero en las sociedades dependientes, allí donde existe todavía un conflicto social potente, como puede ser su definición nacional, resultan casi inevitables esas torsiones. En Canarias, ni el eurocentrismo ni el etnicismo pueden alegar haber practicado un respeto escrupuloso a la verdad histórica.

I. Después de décadas de investigación, las traducciones le habrán aportado una perspectiva novedosa sobre los antiguos isleños. ¿Cómo era la concepción del mundo de las sociedades indígenas?



IR. Aquí conviene hacer una advertencia profiláctica: las palabras también son seres vivos y, a menudo, recortan o expanden su significado en función de ciertas circunstancias sociohistóricas. Esa plasticidad no siempre se puede rastrear con seguridad en hablas muertas, que, como las nuestras, encima carecen de amplios registros literarios. Con todo, el discurso cosmogónico no se improvisa ni se cambia con frecuencia, en particular si se tiene en cuenta que explica la existencia, la naturaleza y el alcance de la realidad. Otra cosa distinta es que siempre se viviera en la práctica conforme a esos principios, a menudo al servicio de la legitimación de un determinado orden social. Medir estos matices requiere una información histórica de la que carecemos. Pero, en términos teóricos generales, la investigación etnolingüística retiene una concepción del mundo distinguida por una espiritualidad muy elaborada, donde el cosmos, la vida y el tiempo han nacido de una matriz primordial. Una ideación de la realidad en la cual los planos sobrenaturales interactúan con la densa materialidad de la existencia histórica, donde todo late y tiene voluntad propia. Difuntos, estrellas y deidades guían una condición humana concebida como una irradiación más de ese pulso trascendental compartido.


I. ¿Qué lugar ocupa la cultura en general en la sociedad canaria de hoy?



IR. Por encima de todo, es un gran negocio que mueve ingentes cantidades de dinero. Me refiero, claro, a las formas mercantiles y alienadoras de la cultura dominante. Otras creaciones, vinculadas al conocimiento y la expresión de las necesidades e intereses de las clases subalternas, subsisten como pueden sin terminar de procesar, me parece, que su verdadera identidad viene obligada a crecer desde la noche de los tiempos a través del conflicto, de la lucha contra esa realidad en la que el poder de cualquier época pretende estabularnos.



"Revitalizar en lo posible el legado ínsuloamaziq tendrá un valor en la medida que contribuya a cultivar rasgos latentes de una personalidad propia."



I. ¿Qué papel debería jugar la amazighidad en el futuro de Canarias?


IR. Ésta es una pregunta muy difícil de responder, porque primero habría que definir en qué consiste esa amazighidad. Y resulta bastante ingenuo pensar que esa definición, de conseguirse, sirve de algo consumarla en términos básicamente intelectuales para luego proyectarla hacia una sociedad (humana, en general) sometida a una estrategia de anulación sistemática de la subjetividad crítica. No existen los modos de ser ahistóricos y esencialistas. Esas formulaciones identitarias, como cualquier otra producción social, se van configurando en los diversos escenarios históricos de la lucha de clases en todo los órdenes (económico, político, cultural, etc., tanto en el ámbito nacional como internacional). Por esto, cualquier elaboración insular en ese sentido ha de partir de dos realidades insoslayables: de una parte, la vigente escisión de la canariedad actual respecto de su identidad amaziq, en tanto que recurso consciente de producción cultural; y de otro lado, la desigual pero creciente desnaturalización de esa identidad en el complejo mosaico continental. Ahora bien, si nos referimos a revitalizar en lo posible el legado ínsuloamaziq, esto tendrá sin duda un valor en la medida que contribuya a cultivar rasgos latentes de una personalidad propia, pero a condición de saber conjugar esto con una canariedad que hoy presenta una dimensión más compleja.




2 comentarios:

Ignacio Reyes dijo...

Muchas gracias por concederme esta oportunidad para tratar asuntos sin duda delicados, acerca de los cuales me parece que existe un escaso debate en nuestra sociedad. Ciencia, cultura y política poseen territorios propios, que deben ser respetados, pero pueden convivir en el sano ejercicio de la racionalidad crítica.

guanche dijo...

Felicidades a Izuran por esta entrevista y acercarnos aún mas a todas estas personas cuyo trabajo y humanidad las hace "imprescindibles" para nuestra tierra (como diría Silbio)

Ahul
guanche