viernes 24 de julio de 2009
Documental "Los Guanches" 1996
Parte2
Parte3
Parte4
Documental "Los Guanches" elaborado por el Cabildo de Tenerife en 1996 y dirigido por los Hermanos Ríos.
jueves 23 de julio de 2009
Voces del saber: Juan Marco.
Tener y llevar un ganado de cabras nunca fue un secreto para Juan, que atesoraba las costumbres de las generaciones de su familia que le precedieron.
Gomestén, Veretes, El Parralillo, Pajonales… Éstos son algunos de los nombres de la vasta comarca que recorriendo, conversando con otros pastores, jornada a jornada de duro trabajo, fue conociendo como la palma de su mano. Nombres casi en desuso renacen con sus palabras: Chomagán (Timagán) son unas casillas abandonadas frente al Carrizal [Conversación 27-10-2008]. Este Timagán es el término de Timagaden en El Carrizal, que recupera así una vitalidad casi agonizante desde que se hiciese figurar en el siglo XVI en los Repartimientos de Gran Canaria [Ronquillo Rubio y Aznar Vallejo 1998: 309].
En otros casos, las antiguas denominaciones se pierden de la memoria colectiva, pero la información que nos brindan nuestros mayores puede ayudar a recuperar su significado. Es el caso de la Montaña Azaenegue, la actual Montaña Altavista [Luján Henríquez y Ortega Ojeda 2008: 352]. Nuestro amigo, el filólogo e historiador Ignacio Reyes García, elaboró una hipótesis previa que relacionaba este topónimo con la visión del alba. Juan Marco, preguntado si la gente de Acusa se fijaba en la Montaña de Altavista para saber la hora, nos respondió: Altavista es el primer sitio que pinta el sol por la mañana. Si se me hacía tarde, mi madre me decía: «Anda, jijo, que el sol ya está pintando Altavista». Todo el mundo sabía que al pintarse Altavista empezaba el día [Conversación 25-2-2009].
Esta información fue confirmada por otras personas entrevistadas en Artenara, que repetían la expresión: Ya va el sol rayando Altavista. Así, al menos para la zona de Artenara y Acusa, quedaba patente que esta montaña se concebía como una verdadera referencia horaria. Pero también nosotros pudimos comprobar este hecho una mañana cuando, efectivamente, tras la claridad del alba, el primer rayo de sol que logró entrar en la Caldera de Tejeda fue a posarse en la cima de la Montaña de Altavista (1.370 m), que curiosamente no es la eminencia más alta de esta región.
Con esta información, el trabajo de campo y el análisis filológico conseguían restablecer la formulación original del orónimo: Assa-ənnəg o 'llegada del alba' [Reyes 2009].
Más sorprendente resulta aún cuando los topónimos que se creían extintos pueden volver a la vida: Benguanias está en el pinar por allá de Lina. Los viejos llamaban así a aquellos cuatro cuchillos que se ven enfrente. Son riscos que parecen hojas de cuchillo canario [Conversaciones 23-2-2009].
Este topónimo aparece en los Repartimientos de Gran Canaria transcrito como Benguany[re] [Ronquillo Rubio y Aznar Vallejo 1998: 540], ya que, donde iban las dos letras finales de la palabra, el texto está parcialmente mutilado. Había margen para entender que en realidad el texto podía decir Benguany[as], de tal manera que acudimos al amigo Juan y le cuestionamos sobre las dos posibilidades: en cuanto a Benguanyre, con una mueca de extrañeza dijo no reconocerlo; pero, cuando oyó Benguanyas, rápidamente asintió con la cabeza y señaló con el dedo índice el lugar donde se hallaba. De su descripción, así como de las localizaciones que aparecen en el asiento de los Repartimientos, se puede colegir que el topónimo se encuentra en esta comarca. No obstante, futuras indagaciones deberán definir con mayor precisión sus límites geográficos y averiguar, si es posible, su alcance sociohistórico.
Quizá estemos ante el Arbenuganias de la lista que confecciona Andrés Bernáldez hacia el siglo XV y que no vuelve a aparecer en ningún documento posterior, sólo regresando a la historia de la mano de nuestro protagonista.
Por último, los topónimos antiguos que sobreviven en deformaciones provocadas por el discurrir del tiempo. ¿Quién esperaría que una localización como la Hoya El Baño (Acusa) en realidad se tratara de las antiguas Tierras de Arbano (3)?
Aquí la hipótesis de trabajo era un 'lugar pétreo o una cantera de piedras' y la memoria de don Juan una vez más nos saca de dudas: Hay una cantera que todavía está, de donde cogieron piedra para la obra de la presa de Candelaria [1968]. Pero es que a mí me dijeron los más viejos que yo que, para construir la iglesia de Candelaria [1675], cogieron la piedra de una cantera que había justo donde está la obra de la presa [Conversación 27-10-2008].
Pero no quedan ahí los conocimientos de este sabio pastor. Sobre los astros, nos dijo:
La Sajarita es la más brillante del cielo, así le decían antes pero ahora la llaman Venus. Si la Sajarita camina pa’ La Aldea, habrá tiempo de lluvia, y si camina pa´l pinar, no lloverá. También se ve al amanecer caminando pa´l Nuro (4).Por la noche, desde que la Gañaora (5) trasponía por el Nuro, era la hora de empezar a labrar [Conversación 23-2-2009]
Consciente de que ese lenguaje del cielo llevaba tiempo desapareciendo y que él sólo recordaba pequeños pedazos, nos refirió la que para él era la comarca de referencia a la hora de leer en el firmamento: Mi abuelo paterno procedía de Tasartico, y esa gente y la de Tasarte y Guguy se subían a esos filos donde tenían los ganados y mirando el cielo sabían todo; ése era un idioma suyo [Conversación 23-2-2009].
Las lecciones sobre el manejo de las cabras producen todo un vocabulario relacionado. Sirva como ejemplo la diferenciación de distintos tipos de comida seca para los animales: El majuje (6) es lo que queda en el piso que tiene hojas o se pueden comer los animales, como la cebada, pero los marullos tienen leña, no se lo comen los animales y las soqueras son las hojas secas del millo. A ninguna cosa se le llama así sino al millo [Conversación 10-6-2009].
Gracias a su memoria, vamos sumando indicios sobre la existencia del “silbo” en Gran Canaria. De sus descripciones se infiere que, en estos agrestes parajes del oeste insular, hubo un tiempo no muy lejano en el que los pastores flanqueados por sus garrotes se hablaban de barranco a barranco, de risco a risco, mediante silbos: Se decían dónde había pasto, por dónde se podía echar pa’un sitio. Yo no lo aprendí. Pero eso ya no se usa, hace por lo menos 70 años que no se oye. Creo que en Tasartico y esos mundos también se silbaba, mi bisabuelo era de allí [Conversación 10-12-2008]. Al respecto, una informante de la familia Sarmiento de Tasarte nos refirió este interesante testimonio: Para pasar los ganados de una banda a otra del barranco se silbaba. Había silbos para llamar a comer a la gente, decir que las cabras habían llegado a un sitio, comunicar dónde se encontraban los pastores o convocar en la casa en caso de enfermedad o parto [Comunicación personal 22-6-2009]
La leyenda puede también parecer más real que nunca. Veamos un conocido pasaje que nos trae Marín de Cubas:
[...] vieron salir de una cueba dos mugeres huiendo por sobre unos riscos, la una era madre algo anciana, y la otra su hija mui hermosa de mucho cabello, y rubio con unos faldellines de pieles y lo demas desnudo como en todas se via, estas viendo llegar a querer suvir el risco tras ellas, arrojaron tantas piedras que mataron a un soldado, y hirieron a muchos a la suvida del risco de Tirma, mas viendo la resistencia dos castellanos suvieron rodeando otro camino por unos andenes bien peligrosos y pudiendo la mas anciana huir y escaparse volvio sobre la mosa que se ponia en defenza y pareciendole imposible escapar de cautiverio desembolviole el cavello largo a la mosa y dandose dos bueltas al brazo derecho con el se arrojo del risco abajo traiendosela consigo se hisieron pedasos y oi llaman el Salto de las Mugeres.. Hubo otras canarias que buscando leña fueron sentidas de castellanos, y tambien se derriscaron. [Marín de Cubas 1986: 202]
Ahora, veamos el sorprendente relato del entrevistado:
El Risco de las Mujeres está en Chofaracás [Tifaracás]; a dos mujeres le cayeron atrás y se enriscaron allí, una madre y una hija. Eso me lo contó mi bisabuelo que otros se lo habían contado a él.Una se llamaba Maguay (7) y también se sabía el nombre de la otra. Arriba del risco había una cueva, la Cueva de las Mujeres, y decían que algunos viejos subieron y que había un pino atravesado en la cueva y que estaba llena de cencerras de canarios [Conversación 6-11-2008].
Son muchas las anécdotas que nos narra como si hubiesen ocurrido el día anterior, donde a menudo desliza palabras de otro tiempo pero que han formado parte de su vida. Así ocurre con el vocablo samarín, empleado para designar a una persona extraordinariamente gorda y grande [Conversación 25-2-2009], que retiene la acepción primaria del término, 'fuerte, poderoso', sin llegar a convertirse en la identificación de la comunidad sacerdotal que se documenta en Tenerife. O bien una antigua fórmula de despedida que usaban los pastores cuando dejaban de conversar y se alejaban para seguir cada uno con lo suyo: era como decir – ¡adiós, hasta mañana! – y decían ¡ajub! [Conversación 27-10-2008].
A nadie se le esconde que en la actualidad asistimos a enormes cambios que irremediablemente seccionan el hilo comunicante que venía uniendo pasado y presente a través de ciertas actividades y oficios del ser humano. En nuestros días, pensar en encontrar un nexo con nuestros antepasados amazighes se presenta en la mayoría de los casos como una verdadera utopía, sin embargo, aún nuestros mayores encierran en su larga experiencia vital hechos y conocimientos que la transmisión oral ha transportado desde tiempos lejanos hasta hoy.
La cebada, el trigo, el millo y la alfalfa pueden ofrecer mucho a quien sabe cómo aprovecharlas. Cuando las sombras empiezan a ganar la batalla a las luces, Juan Marco, nexo entre lo antiguo y lo moderno, se recoge en su casa y hasta la brisa en la vega parece reconocerle como a uno de esos maestros de la tierra y lo que ella produce, en parte, por su inteligencia aplicada a las pruebas ante las cuales nos pone la existencia, en parte, por el bagaje heredado de sus ancestros.
Sirva este artículo como humilde homenaje a su persona.
Víctor Perera Mendoza
Notas.
(1) Majurria: Bruma espesa que lo cubre todo y produce lloviznas débiles.
(2) Chirote: Brisa o viento frío y húmedo del noreste, alisio. También conserva en Gran Canaria y Fuerteventura su acepción primaria, el 'miedo' que genera ese escalofrío que luego se asoció con el fenómeno atmosférico, pues su etimología (*t-iru-t > čirot) habla de 'aullar, gritar, vociferar' o 'gritar de miedo (guerrero)'.
(3) Arbano: Hoya en la comarca de Acusa. arbban < *ăr-(n)-wawan, 'frontera pétrea'.
(4) Nuro: Roque Nuro. Aunque se conoce como Roque Nublo, lo cierto es que las variantes orales mayoritariamente se inclinan por Nugro o Nuro. De una observación directa de los Repartimientos de Gran Canaria, en concreto de la data que tiene por titular a Bartolomé Barba y figura fechada en 1536 se desprende que, aunque trascrito como Risco de Angro (Ronquillo y Aznar 1998: 55), parece bastante plausible que en realidad el texto diga Risco de Nugro; y, dado el contexto en el que se halla, creemos que se trata de la primera referencia al Roque Nugro de que se tiene constancia. En cualquier caso, esta denominación pudiera adscribirse al léxico nativo y no, como se venía pensando, al castellano a través del adjetivo nublo ('cubierto de nubes').
(5) Gañaora: En la Tabla 9 de El Cielo de los Magos, buscando una denominación similar encontramos Gañanera, que puede aludir a las estrellas Sirio o Canopo. Nosotros desconocemos si se trata de una de éstas o de otro cuerpo celeste.
(6) Majuje: Restos vegetales comestibles, pero especialmente las hojas de tabaiba o almendrero secas. La primera referencia de esta palabra se la debemos a José Luis Díaz Pérez (Artenara), que además aporta la variante maguje.(7) Maguay: A pesar de preguntársele por la palabra maguada, la desconoció y se reafirmó en que Maguay era el nombre propio de aquella mujer. Sobre el nombre de la otra, duda si el pastor de Tifaracás conocerá la historia o si aún se conoce en El Risco (Agaete).
Bibliografía.
BELMONTE AVILÉS, Juan Antonio y Margarita Sanz de Lara. 2001. El Cielo de los Magos. Tiempo astronómico y meteorológico en la cultura tradicional del campesinado canario. Islas Canarias: La Marea.
BERNÁLDEZ, Andrés. ca. 1495. Memorias del reinado de los Reyes Católicos, en Morales Padrón (1993: 505-520).
LUJÁN HENRÍQUEZ, José A. y Gonzalo Ortega Ojeda. 2008. La Toponimia de Artenara. Gran Canaria: Domibari.
MARÍN DE CUBAS, Tomás. 1986. Historia de las siete islas de Canaria. Las Palmas de Gran Canaria: Real Sociedad de Amigos del País de Gran Canaria
MORALES PADRÓN, Francisco (ed.). 1993 (1978). Canarias: crónicas de su conquista. Transcripción, estudio y notas. Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo, 2ª ed. (Ínsulas de la Fortuna, 2).
ONRUBIA PINTADO, Jorge. 2003. La isla de los Guanartemes: territorio, sociedad y poder en la Gran Canaria indígena (siglos XIV-XV). Las Palmas de Gran Canaria: Cabildo de Gran Canaria.
REYES GARCÍA, Ignacio. 2009 (2006). Diccionario ínsuloamazighe [en línea]: <http://www.ygnazr.com/amawal.htm>. [Consulta: 6-10-2009]. Islas Canarias: Fondo de Cultura Ínsuloamazighe.
RONQUILLO, Manuela, y Eduardo Aznar (eds.). 1998. Repartimientos de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria: Museo Canario / Cabildo de Gran Canaria (Ínsulas de la Fortuna, 6).
martes 21 de julio de 2009
Asantemir, la memoria de los guerreros sagrados
En CRÓNICAS DE SAN BORONDÓN nuestro compañero Fernando Hernández abordó un asunto en gran medida desconocido, del que apenas existen unas pocas referencias escritas a partir de la tradición oral. Fernando creció con estas y otras historias gracias a su abuelo Isidro Hernández, heredero de la más antigua tradición oral, y con ese punto de partida analizamos el asunto primero para televisión, en CANARIAS MÁGICA, y posteriormente para radio. Estos apuntes de Fernando Hernández que ahora recogemos forman parte de esa historia en gran medida desconocida de los Axantemir.Linaje sagrado
Era una casta de guerreros sagrados, que combatían en este mundo físico y en el espiritual, siendo seleccionados desde niños por determinadas aptitudes que parecían marcar su destino. De estatura elevada, por lo general eran rubios y de ojos azules. Los axantemir eran los primeros en entrar en combate, por su condición de especie de cuerpo de elite. Su sola presencia, en determinados lugares de la isla, imponía respeto. Su número en cada menceyato variaba, pero nunca pasaban de 12 guerreros. Vivian en zonas apartadas de la comunidad, pero en lugares estratégicos que dominaban las comarcas a las que pertenecían. Su obediencia espiritual estaba sujeta a la deidad de Achaman, pero en el plano terrenal estaba sujeta al Mencey.
Su vestimenta se componía de una piel de cabritos que utilizaban como capa que terminaba en punta en la parte delantera y corta por encima de la cintura. Cubrían sus partes con una tira de piel triangular, que caía delante y detrás, aunque se despojaban de estas prendas para entrar en combate, algo que vemos referenciado en otras culturas. La desnudez en combate era un símbolo de valentía, de ausencia de temor al combate y a la muerte, un mensaje directo que el adversario sabía interpretar perfectamente y que indicaba que de esa lucha, sólo saldría un ganador vivo. Era pues una acción intimidadora.
Llevaban el pelo recogido en un moño en la base del cráneo y alrededor de la cabeza usaban una tira de cuero trenzado, con las puntas de estas tiras cayéndole delante de los delante de los hombros. Las puntas de esta tira se adornaban con conchas marinas que terminaban rematadas por una pequeña piedra. Cuando entraban en combate, se pintaban una línea gruesa en la parte frontal de los hombros, una de color negro y la otra roja.
Axantemir de Agache
El farmacéutico Cipriano de Arribas en su libro “A través de las Islas Canarias” recoge el término “axantemir” para esta zona, que le es traducido por los lugareños como “guerrero”. <<Entre sus pagos [De Güímar] citaremos el Escobonal, llamado en lo antiguo Agache y en lengua guanche Axaentemir, significa guerrero; está en la carretera misma. Parece que hay en esta localidad piedras de filtrar agua>> escribía en la citada obra. También Juan Bethencour Afonso recoge el mismo término. La tradición cuenta que el asentamiento Axantemir que nos ocupa de manera especial para Agache, fue enviado por el Mencey Bencomo tras la llegada de los españoles a la zona. Bencomo los ubicó en el lomo donde hoy se ubica el Museo Arqueológico de Agache, y que sigue teniendo ese nombre, y su misión fue custodiar la comarca desde la ladera (donde esta el hotel Don Martín), hasta el barranco de Erques. Después de la muerte de Bencomo y la rendición del Realejo, se inmolaron en un suicidio ritual en los altos de la comarca de Agache, en cuyas inmediaciones se localiza un lugar conocido como la “fuga del muerto”.
La traducción aportada por el Historiador y Doctor en Filología Ignacio Reyes, responsable de la sección LA VOZ DE LOS ANTIGUOS, vendría a ser “el advenimiento de la señal propicia”, lo que en el contexto descrito sería perfectamente factible al expresar la llegada y presencia de un grupo de hombres con la protección sagrada y con una misión protectora.Extraído de: http://cronicasdesanborondon.wordpress.com/2009/07/13/asantemir-la-memoria-de-los-guerreros-sagrados/
Informe sobre la voz "Asentemir": http://www.ygnazr.com/Asantemir.pdf
martes 14 de julio de 2009
Orígenes del Movimiento amazigh en Francia

El alfabeto tifinagh eco inesperado de la juventud
Su acción también es acompañada por la publicación de varias revistas (Imazighen, y Assaghen Afus deg Wfus) de la historia del pueblo amazigh. Este tremendo éxito en la toma de conciencia (Argelia, Marruecos, Libia, Níger, Malí...) llevaron a la dictadura del FLN a una salvaje represión (prisión, la tortura) a los jóvenes, en particular en Kabilia. En 1972 nació en Argel un Comité General de Diseño organizada por el difunto Mohamed Haroun. La labor se llevó a cabo por sus miembros para el pueblo de Argelia amazighofono mediante la inclusión de folletos y la distribución de periódicos clandestinos de los cuales el más famoso es el cómic Ittij y la publicación de libros escritos en tifinagh. Otras iniciativas han surgido en el estudiantado, especialmente en la región de París con la creación de la GEB (Grupo de Estudios bereberes), cuyas actividades se dirigen a la publicación de colecciones de cuentos, refranes, poesías... Frente a la feroz represión, algunos miembros de la Academia berbère “Agraw Imazighen” deben de organizarse clandestinamente en Argelia y Francia y fundan "Tidukla n Imazighen Tzmert" (Organización de las Fuerzas de los bereberes), cuyo objetivo era sensibilizar a el mundo la lucha del pueblo amazigh en defensa de sus derechos. Esta organización apoyada por compañeros franceses sufrió la detención todos sus miembros, encarcelados y torturados después de la destrucción del periódico El Moudjahid en 1975. Hoy podemos decir que la Academia ha realizado con éxito su misión de educación y recuperación de la lengua amazigh y su alfabeto tifinagh oficialmente utilizados en las escuelas para la enseñanza de la lengua amazigh en Marruecos. Con esta toma de conciencia, los amazighes han desarrollado una memoria y una identidad común que se extiende desde Egipto hasta las Islas Canarias, al norte de Argelia, al sur de Níger. Aprovecho esta oportunidad para recordar y rendir homenaje a todos los compañeros de lucha de la identidad que yo conocía; Said Amar Naroun, Mouloud Mammeri, Ali Sayad, Slimane Azem, Mohamed Haroun, Smaïl Medjber, Amar Neggadi, Hend y Ramdane Sadi, Abdelmadjid Bali Hiréche Hassan Med Ouyahia, Hessas Abdelkader, Med Bessaoud, Mouloud Kaneb, dijo Med Hamiche, Aouchiche Mustapha, Mustapha Bounab, Ahmed Salem Ould Berkouk, Slimane Djekouane Belkacem, Hend Bair, así como a todos los artesanosde la amazighidad que se me olvidó el nombre.
Conferencia-Debate moderado por Ouramdane Med Khac. Sábado 11 de julio de 2009. Por invitación de la Asociación Afafa. Extraído de: http://www.kabyle.com/
http://www.kabyle.com/aux-origines-du-mouvement-amazigh-en-france-3603-130709
sábado 11 de julio de 2009
Cuevas de La Angostura (Tasautey) declaradas BIC
lunes 6 de julio de 2009
Estudio genoma taino y guanche en Puerto Rico
Subido por AmazonasFilms, interesante documento sobre la pervivencia indígena en Puerto Rico y Tenerife.
Nobles y villanos

Para la actual población insular, educada por lo general de espaldas a la verdadera conformación histórica del Archipiélago, la fisonomía típica del isleño antiguo destacaba por dos rasgos básicos: la fortaleza y el pelo largo. Esta caracterización debe mucho a una visión bucólica del buen salvaje, tan arraigada en el imaginario colectivo por discursos con un perfil más ideológico que científico. Basta echar un vistazo a ciertos nombres personales, como Acaimo (Akăyəm ‘encogido’), Amaluige (Amalwigh ‘hombre sin energía’), Badel (‘idiota, débil mental’), Guadafret (Wadafəret ‘hinchado, grueso’) o Temiaba (Temawwadt ‘pusilánime’), para constatar al menos la presencia de algunas excepciones a ese estereotipo. Pero, con todo, no se trata de una estampa que careciera por completo de significación social.
El mito genésico en las antiguas culturas ínsuloamazighes, su ideación acerca del origen de la vida, cuenta con alguna referencia común en las obras del supuesto franciscano andaluz Juan de Abreu Galindo (ca. 1590) y del dominico alcalaíno Alonso de Espinosa (1594). Ninguno de estos autores, ni por propósito ni por la ideología dominante en su época, se podía mantener indiferente ante el hecho religioso. Así, la sospecha de alguna suerte de contaminación ronda el relato nativo, en especial si se tiene presente también que la evangelización antecede entre cincuenta y cien años a la ocupación militar del Archipiélago, tiempo más que suficiente para que se produjera alguna influencia en el imaginario insular.
Este informe se circunscribe a la isla de Tenerife, pero sus implicaciones sociales y lingüísticas quedan lejos de contradecir las noticias recogidas en otras islas. Ambos autores señalan que Dios creó al ser humano del agua y la tierra, en la misma proporción de hombres y mujeres, a los que regaló todo los medios necesarios para la subsistencia. En cierto momento posterior, generó también un segundo contingente de población, pero esta vez no estimó oportuno ser tan generoso. Sus nuevas criaturas le pidieron un trato igualitario, pero la autoridad divina se habría limitado a recomendarles la servidumbre como la estrategia más realista para sobrevivir. La división clasista de la sociedad, la dominación de una parte sobre otra, quedaba refrendada por una voluntad celestial que, como no podía ser de otra manera, disponía de los oportunos intérpretes o mediadores, especializados en el culto, la adivinación y el magisterio, aunque a veces ocuparan incluso la máxima jerarquía política.
Estos primeros historiadores y algún otro, como el ingeniero lombardo Leonardo Torriani (1590), refieren la denominación indígena de esas dos unidades sociales, una privilegiada y otra subalterna. Torsiones gráficas a un lado, los registros documentales que más se aproximan a las versiones originales serían cichiciquitzo y achicasnay, respectivamente. Pero lo interesante aquí es observar cómo el significado de estas voces, registradas sólo en la isla de Tenerife, concuerda por entero con la descripción física de los sujetos que las fuentes escritas sitúan en Gran Canaria, lo cual da pie para sugerir su extensión al conjunto del Archipiélago. En líneas generales, y al margen de la inevitable distinción en la vestimenta y ornatos, el retrato básico diferencia ambos tipos sociales por la presencia o no de una cabellera abundante en los hombres.
Si algo preocupa y valora la cultura amazighe, siempre muy ligada a una economía natural, es la fertilidad y la abundancia. Desde esa perspectiva, como la frondosidad vegetal expresa una próspera reproducción de las condiciones materiales de existencia, la espesura capilar representa el principal atributo real y simbólico de la plenitud personal y social. Y justo esta circunstancia queda reflejada con absoluta nitidez en la designación del estamento dominante en las comunidades ínsuloamazighes. El nombre que recibía la nobleza, cichiciquitzo o, de forma más precisa, shichizikkich, habla de esa ‘calidad o condición opulenta’ a través de una composición (akəy-tizikkizt) cuya literalidad reconoce a un ‘descendiente de la cabellera’.
Sobra decir que ese estamento dependiente fijado ya en el mito de la creación humana no podía mostrar los mismos caracteres que la aristocracia. Su ‘calidad o condición humilde’ debía concretarse en la ausencia de esos rasgos asociados a la notoriedad y la riqueza. Y así cabe traducir ese achicasnay o, mejor aún, ashikkasnay como ‘descendiente del esquilo, afeitado o trasquilado’, sólo que la literalidad de este compuesto (akəy-ikkas-ənay) insiste esta vez en que se ha de tener ‘aspecto o apariencia’ (anay) rasurado. Un matiz interesante, pues revela que la relación de identidad establecida entre la abundancia y la nobleza se había interiorizado hasta tal punto que admitía ser contenida en una manifestación particular, la cabellera tupida, motivo por el cual la población ordinaria debía aparecer expresamente desprovista de esa cualidad, en un acto indisimulado de privación o expropiación simbólica.
La formulación lingüística de ambas categorías comparte un elemento no menos importante. La expresión inicial (a)shi- (akəy) remite en primera instancia al ‘hecho de venir o provenir de’ hasta llegar a cierto momento, estado o condición. Una noción que, aplicada al estatuto social de las personas, dispone la continuidad o fijación hereditarias de la posición estamental en la que nace el sujeto. Porque la sociedad ínsuloamazighe se concebía como una gran fraternidad o comunidad de parientes (t’bbwat o t’nwat), vástagos (wayyaw) de una raíz común (edir), encarnada por el noble elevado hasta la jefatura, que adquirían la categoría de seres humanos en el seno de esa identidad colectiva. El sueño de cualquier clase dominante: hacer pasar una realización social sectaria como un desenvolvimiento natural de la existencia.
Autor: Ignacio Reyes García
Fondo de Cultura Ínsuloamazighe