11 jul 2026

¿Gáldar o Agáldar? ¿qué significa?

Agaldar en los tiempos precoloniales de los canarios. Cardona Sosa.

Rumén Sosa. En los últimos años, la prensa local nos ha brindado una serie de artículos que abordan el origen e interpretación del topónimo Gáldar caraterizados por su superficialidad e interés por llamar la atención más que por aportar una compresión histórica y lingüística rigurosa. Si bien el asunto es complejo, no es de recibo que se hayan vertido incluso bulos como el que analizamos ya en este artículo. A continuación, analizaremos qué se sabe y qué no conocemos sobre el nombre de la ciudad de los guanartemes.

Introducción histórica

La ciudad de Gáldar ⴳⴰⵍⴷⴰⵔ (denominada antiguamente también Agáldar o Aregáldar) pudo haber sido fundada por los antiguos canarios —los amaziges de Gran Canaria— en torno a los siglos VI y VII, según señalan las dataciones de carbono 14, paleomagnetismo y termoluminiscencia. Estos mismos análisis evidencian una segunda etapa a partir del siglo XI, caracterizada por un notable crecimiento poblacional que pudo coincidir con el establecimiento definitivo de la urbe como capital insular.  Según la tradición, la isla fue unificada por Attidamana y Gumidafe, quienes establecieron su corte en este territorio. Siglos más tarde, a la llegada de los europeos, Gran Canaria se encontraba dividida en dos grandes guanartematos o reinos: Telde y Agáldar

 Tras la conquista castellana, el asentamiento siguió poblado, tal como demuestra la superposición de estructuras coloniales sobre las viviendas canarias, así como el hallazgo de restos materiales indígenas junto a manufacturas importadas de Sevilla, Valencia y Portugal durante los siglos XV y XVI. Los conquistadores la bautizarían como Villa de Santiago de Gáldar, convirtiéndola en uno de los tres núcleos más importantes de la isla (llegando a ser cabeza de partido o distrito). La fertilidad de su vega atrajo a contingentes de colonos europeos que se mezclaron con la población autóctona que sobrevivió al proceso bélico. Durante siglos la ciudad conservó la fama de haber sido el gran epicentro de los antiguos canarios, manteniendo vivos linajes de la nobleza indígena bien documentados por la genealogía. 

"Durante siglos Gáldar conservó la fama de de los antiguos canarios, manteniendo vivos linajes de la nobleza indígena bien documentados por la genealogía." 

Detalle del dibujo "Vista general de Gáldar" de J.J. Williams en 1836 (siglo XIX)

"La villa de Gáldar, açiento y morada de los Reyes Guadartemes de aquella ysla; es un lugar que las más de las habitaciones son debajo de la tierra, en cuevas naturales y artificales; ay muchas casas labradas de lo antiguo, pero con el largo tiempo an ydo en disminuçión, y aunque los dueños las pueden fabricar, como las cuevas son casas de aquellos nobles antiguos naturales tienen por blazón la conservación dellas; es un lugar muy sano y fresco y de muchas aguas, y habitado por gente noble, de aquellos canarios antiguos nobles descendientes de los Reyes, adonde después de conquistadas se quedaron a vivir muchos Canarios y han quedado en él sus linages decendientes, preciándose como es justo de la nobleza."

López de Ulloa, (2008 [1646]: 321)


Actualmente, Gáldar constituye una ciudad y un municipio de indiscutible importancia histórica en el noroeste de Gran Canaria. Sus yacimientos arqueológicos —como la Cueva Pintada, La Guancha, El Agujero o las Cuevas del Hospital— y sus restos materiales evidencian el elevado grado de desarrollo sociocultural de una civilización prácticamente autárquica como la amazigh canaria. 

En los últimos años, Gáldar se ha consolidado probablemente como el municipio de Canarias que más firmemente ha apostado por la puesta en valor de su legado arqueológico y su huella indígena. Este orgullo identitario se respira en sus calles, rotuladas con nombres amaziges, así como en sus monumentos dedicados a personajes históricos canarios y su rica simbología. 

Estatua de Artemi Semidán en la entrada a la ciudad de Gáldar, junio 2026.
Foto: Ayuntamiento de Gáldar.

 El nombre ¿Gáldar o Agáldar? 



El de Gáldar es uno de los primeros topónimos documentados de la isla asociados a sus principales poblaciones, lo que deja en evidencia su origen nativo, algo que también confirma su propia morfología lingüística. A continuación, se recogen algunas de sus primeras menciones escritas: 

Topónimo

Autor y año

Gáldar

Gómez Escudero (1484)

Galdar

Cedeño (1490)

Aregaldar

Bernáldez (1495)

Agaldar

RGC (1543)

Galdar

Abreu Galindo (1590)


 Desde la perspectiva de la morfología amazigh, que el nombre comience por A- o prescinda de ella carece de importancia, por lo que ambas fórmulas (Gáldar y Agáldar) se consideran correctas, si bien Agáldar representa la variante más próxima a la norma del amazigh general. Por su parte, la variación Aregáldar, aportada por el cronista Andrés Bernáldez, se explica por la adición del término ar-, cuyo significado es "lugar", dando como resultado "El lugar de Gáldar". Esta estructura es sumamente habitual en la toponimia indígena de las islas, como se observa en nombres tan emblemáticos como Arguineguín, Arbani, Arinaga, Argodey, Araguerode o Aragando. 

"Gáldar y Agáldar se consideran correctas, si bien Agáldar representa la variante más próxima a la norma amazigh general"

 Investigaciones sobre posible significado

Determinar su etimología exacta no resulta sencillo, ya que los cronistas coloniales no aportaron su traducción en ningún documento, aunque resulta evidente que se trata de un sustantivo masculino, singular y, con alta probabilidad, compuesto. 

Georges Marcy vinculó Agáldar con el sustantivo panamazigh agellid  ⴰⴳⵍⵍⵉⴷ (pronunciado aguel-líd, que significa "rey"), partiendo de la inusual variante Aregaldan. Marcy la interpretó como "lugar o ciudad de los reyes", relacionando la forma egaldan con el plural igeldan en estado de anexión. La propuesta de Marcy parece inverosímil si tenemos en cuenta que Aregaldan es una variante sumamente rara, siendo absolutamente mayoritaria en las fuentes la transcripción de la raíz GLDR ⴳⵍⴷⵔ. Esta hipótesis ya fue criticada en su día por Juan Álvarez Delgado, quien argumentaba que la voz agellid no estaba documentada en Canarias para denominar a los monarcas, utilizándose en su lugar artemis y guanartemes. Sin embargo, hoy sabemos que ambas denominaciones derivan de un jefe histórico concreto llamado Artemi, cuyo nombre pudo haber bautizado a un linaje más que al cargo de "rey" en sí mismo. Esto nos lleva a preguntarnos ¿cómo se denominaban estos líderes insulares o regionales antes de la existencia de Artemi? 

 Por su parte, Dominik Wölfel no encontró un paralelo claro en amazige, apuntando a la posible vinculación con el sustantivo agadir que significa ‘muro, fortaleza’. La propuesta de Wölfel puede tener sentido pero peca de lo mismo que la de Marcy; no coincidir con la raíz GLDR. Además esta hipótesis plantea el problema de que agadir es una voz amazige de origen fenicio. 

 Para Álvarez Delgado, Agaldar significa “trasmontaña” o “en torno a la montaña” y se explica a partir de agal ‘entorno’, ‘encierro’ (verbo eggli) o del verbo gelellet ‘rodear’, ‘ir en torno’ y dar (addar) ‘montaña’. Por último, Reyes García lo relaciona lo relaciona con el verbo glu ⴶⵏⵏⵓ ‘sobrepasar, tener gran evergadura’ y el sustantivo eder ⴷⵔ  ‘fondo, fundamento, parte baja y por extensión pie de montaña o lecho de un valle’, por lo que lo trascribe y traduce como (ă)gal-dar “vega extensa, grande (o mayor)”.

Montaña de Gáldar desde Gáldar en 1890. Colección José A. Pérez. Fedac.

Etimologías propuestas para Agaldar

Amazige

Castellano

Autor y año

Aregaldan (Ar-igeldan)

“Lugar (o ciudad) de los reyes”

Georges Marcy (1935)

Agadir

“Muro, fortaleza”

Dominik Wölfel (1965)

Agal-dar

“Trasmontaña, en torno a la montaña”

Álvarez Delgado (1982)

(ă)gal-dar

“vega extensa, grande (o mayor)”

Reyes García (2011)


Vega de Gáldar. Foto: Julián Hernández Gil. Años 1965-1970. Fedac.
"Las propuestas etimológicas de Álvarez Delgado y Reyes García parecen de mayor solidez"

Así, las propuestas etimológicas de Álvarez Delgado y Reyes García, aunque difieren entre sí, parecen gozar de mayor solidez que las anteriores. Como suele ocurrir con gran parte de la toponimia amazige de las islas, no podemos asegurar que la traducción e interpretación del término esté totalmente resuelta. No se debe perder de vista que la toponimia puede resultar, en ocasiones, incomprensible incluso para los hablantes de su propia lengua, ya sea por su antigüedad o por su deformación con el paso del tiempo. Este problema se agrava en el archipiélago debido a que el antiguo canario dejó de hablarse y aún no se conoce en profundidad. Con todo, la lingüística comparada con las variedades amaziges modernas del continente nos permite formular hipótesis valiosas que, tal vez en un futuro, sirvan para contrastar y consolidar estas traducciones a la luz de nuevas informaciones documentales. 

Por nuestra parte, nos limitaremos a sugerir que el vocablo (a)ddar ‘risco, montaña, cresta montañosa’ parece estar integrado en el topónimo. Este término está bien documentado en la antigua lengua canaria a través de antropónimos como Adargoma ("espaldas de risco"), así como en variedades amaziges continentales como el tachelhit y el tuareg. En nuestra opinión, este dato resulta clave, puesto que el poblado original se erigió precisamente al pie de la Montaña de Gáldar (o de la Atalaya), un hito geográfico y paisajístico indiscutible de la comarca, visible tanto desde el norte como desde el noroeste de la isla. 

 
REFERENCIAS 

  • Álvarez Delgado, J. (1982). Instituciones indígenas de Gran Canaria. Anuario de Estudios Atlánticos. n.º 28 
  • Marcy, G. (1935). Notes linguistiques autour du périple d'Hannon. Hespéris XX, págs. 21-72 
  •  Onrubia Pintado, J. (2003) La isla de los guanartemes. 
  • Reyes García, I (2011). Diccionario ínsuloamaziq. 
  • Reyes García, I (2009). Gáldar. 
  • Sáenz Sagasti, I. (2025). La conservación y documentación en el Parque Arqueológico Cueva Pintada. 
  • Wölfel, D. Monumenta linguae canariae. (Monumentos de la lengua aborigen canaria).

22 mar 2026

Descubierto el santuario perdido de Umiaya

Monumento natural de los Riscos de Tirajana. Foto: Atlas Rural de Gran Canaria.

IURAN. Perdido en la memoria histórica, Umiaya habría sido el gran santuario de montaña de los antiguos canarios, hasta el punto de que su propia existencia ha llegado a ser cuestionada. La célebre Guía de Patrimonio Arqueológico de Gran Canaria, publicada en 2005, sintetizaba con claridad la problemática en torno a este enclave, cuya localización seguía siendo desconocida hasta hoy. 

Más allá de las referencias recogidas en las fuentes y de los fallidos intentos por localizarlo, solo se han planteado hipótesis que lo sitúan en distintos puntos de la Caldera de Tirajana, donde dichas fuentes insisten en ubicarlo. Su caso recuerda al de la Fortaleza de Ajodar, cuya ubicación exacta continúa hoy sin esclarecerse plenamente. 

Sin embargo, la minuciosa investigación de Víctor Perera Mendoza, especialista en toponimia amazige de Gran Canaria y colaborador de IURAN, aporta nuevas claves documentales que permiten acotar tanto su posible emplazamiento como su extensión aproximada, arrojando así nueva luz sobre un enigma que se remonta a siglos atrás. 

El Santuario de Umiaya 

 Como señalan las fuentes, los antiguos canarios —población amazige de Gran Canaria— contaban con tres grandes santuarios de montaña: Amagro y Tírmac, situados en el teérmino de Gáldar, y Umiaya, en Tirajana, dentro del término de Telde. 

Los dos primeros son bien conocidos, ya que sus denominaciones han perdurado hasta nuestros días. Sin embargo, la localización precisa de Umiaya ha sido considerada durante siglos un enigma: la pérdida del topónimo y la abundancia de restos arqueológicos en toda la comarca de Tirajana han dificultado la identificación exacta de este importante enclave ritual. 

Risco Blanco. Foto: Atlas Rural de Gran Canaria.


«También íban ados Ríscos mui altos, Tírmah en el termíno de Galdar, y otro en Tírahana llamado humíaía y ríscos blancos; Juraban por estos dos riscos muí solemnemente: a ellos iban en prosecíon con ramos í palmas ilas Maguas o Vírgínes Con Vasos deleche para regar; daban voçes í alzaban ambas manos í rostro hacìa el cíelo, irodeaban el peñasco ídealli iban ael mar ídaban conlos ramos» 

                                                                                 [Gómez Escudero (1484)]. 



 La importancia de estos santuarios de montaña era considerable, pues en ellos se celebraban procesiones periódicas destinadas a la realización de rogativas y rituales, probablemente dirigidos a Acorán, la principal divinidad de los antiguos canarios, asociada al cielo. Se trataba, por lo general, de grandes riscos sacralizados que dominaban amplios territorios, en los que incluso los fugitivos podían hallar refugio y donde el pastoreo estaba prohibido. Su trascendencia era tal que sus propios nombres se empleaban en juramentos solemnes de obligado cumplimiento. 


«Tenían dos ríscos muy altos donde íban conprocesíones en sus necesidades, el vn rísco se llamaba Tírmac, en el termino de Galdar, y el otro rísco se llamaba Umíaya en Tírahana, que dicen los riscos blancos, termíno de Telde; y quíen huraba por Tírmac, ô por Umíaya, se auía de cumplir por ser juramento graue» 

                                                                    [Abreu Galindo (1590) ]

 

En el caso de Umiaya, el historiador teldense del siglo XVII Tomás Marín de Cubas, lo consideraba el principal adoratorio y señalaba la existencia de la mayor universidad para los niños hábiles. 


 “(…) el maior adoratorio onde hacian romerias era Almogaren de Jumiaia, que es una cassa depiedra sobre un alto risco en Tirajana llamados riscos blancos, (…) [Marín 1694]. [...] y si havia Niños aviles los inviaban a Jumiaia como amaior universidad si no es que fuesen de fuerza, y animo para la guerra; por que esta era su primer instituto» 

                                                                               [Marín de Cubas (1694)].


Debate ¿dónde está Umiaya?


Macizo de Amurga visto desde la Fortaleza. Foto: Bientratar.org

 Existe un amplio debate entre historiadores y especialistas, en gran medida debido a que, tras caer en desuso el topónimo, su conocimiento quedó limitado a las crónicas, a menudo imprecisas. Estas describen de forma vaga el santuario de Umiaya y presentan notables inconsistencias: en ocasiones mencionan Amagro y Tirma, omitiendo a Umiaya; en otras, citan Tirma y Umiaya, dejando de lado Amagro. 

 La referencia más concreta apunta a los Riscos Blancos; sin embargo, la ausencia de evidencias arqueológicas concluyentes y su falta de correspondencia con determinadas descripciones llevaron incluso a cuestionar la propia existencia del santuario. 

En 2019, con el objetivo de esclarecer este enigma, el equipo arqueológico responsable de diversos yacimientos vinculados a La Fortaleza, en la Caldera de Tirajana, llevó a cabo una investigación específica. Sus conclusiones descartaban las hipótesis de Risco Blanco y El Campanario por la falta de evidencias materiales, proponiendo en su lugar el Macizo de Amurga, también situado en la Caldera de Tirajana, como posible emplazamiento de Umiaya. 

Con todo, cabe preguntarse si la ausencia de registro arqueológico constituye un argumento suficiente, especialmente si se tiene en cuenta que esta misma carencia se observa en los santuarios de Tirmac y Amagro, en el noroeste de la isla. 

Conclusión del último estudio 

Risco de Umiaya. Foto: Yeray Velázquez Cubas

En un artículo reciente (Nuevos datos para la ubicación de Umiaya), el investigador y especialista en toponimia amazige de Gran Canaria, Víctor Perera Mendoza, aporta nuevas claves documentales que permiten acotar la ubicación y la extensión aproximada de Umiaya. Su trabajo demuestra que el topónimo, con sus distintas variantes, permaneció en uso durante varios siglos tras la conquista, al menos hasta el siglo XVIII. Asimismo, identifica referencias precisas a un risco que se ajusta a las descripciones de los cronistas y primeros historiadores, quienes ya lo habían vinculado con los Riscos Blancos. Este enclave coincide con algunos de los riscos más elevados de Tirajana, lo que refuerza la hipótesis de su localización en este ámbito geográfico. 

Significado

El topónimo presenta en la documentación diversas transcripciones: Humaya, Humiaia, Jumiaia. Jumiaga, Umiaga, Untjaya, Omyaya, Umiaya, Humyaya, Umaia, Umaya, Umiaga, Humiaga. Su morfología amazige revela que se trata de un sustantivo singular masculino. Pero ¿qué podría significar? 

La hipótesis propuesta más sólida hasta el momento es la de Reyes García que lo vincula con la raíz Y que remite al verbo ajj o ăyyu en su acepción de 'reservar, guardar, conservar'. Así lo traduce como umyayya, n. vb. r. m. sing. lit. ‘éste (de aquí es) (para, donde) guardarse’, lib. ‘el refugio, asilo, amparo, protección’.

24 feb 2026

Presentación de 'La Muerte de La Lengua Guanche' en Agaldar

Gabriel Betancor, Carlos Ruíz y Rumén Sosa. Foto: IẒURAN
IẒURAN. El pasado 19 de febrero de 2026 presentamos en el Teatro Consistorial de la antigua capital de Gran Canaria el libro ‘La Muerte de la Lengua Guanche’ editado por Le Canarien Ediciones, obra apoyada por la Asociación Cultural Pueblo Maho, el Ayuntamiento de Gáldar (Gran Canaria) y el de Candelaria (Tenerife). La obra se basa en la tesis doctoral de Rumén Sosa Martín. La ilustración de la obra corrió a cargo del artista indigenista conejero Roberto Perdomo

 El acto, organizado por la Concejalía de Identidad junto a Le Canarien Ediciones, reunió a especialistas y amantes de la historia canaria. La presentación estuvo acompañada por el concejal de Patrimonio Histórico e Identidad, Carlos Ruiz Moreno, y por Gabriel Betancor Quintana, Doctor en Historia Canaria Contemporánea y técnico de la FEDAC. El evento contó, además, con una actuación especial de miembros de la agrupación Tambor de Cabra, que puso el sello musical ancestral canario recitando una endecha especialmente compuesta para la ocasión basada en la canaria Aicá Maragá

Estefanía Pérez, Nestor Cano y Víctor Chil, miembros del Grupo Tambor de Cabra. Foto: IZURAN

 En la intervención, compartimos las motivaciones personales y académicas que nos llevaron a emprender este trabajo. Reflexionamos sobre la dificultad de investigar una materia marcada por la ausencia de registros. «Me refiero al devastador y frío silencio que suele dejar una lengua indígena muerta hace ya varios siglos, enterrada bajo el desprecio y el desinterés más absoluto». «Elegí un camino no recomendable. Por la dificultad del mismo, un camino envuelto en ese silencio desesperanzado». 

No obstante, destacamos la importancia de los precedentes académicos, citando a Gabriel Betancor Quintana como una de las «piedras angulares» de la presente obra. Confesamos como este proceso trascendió de lo académico para convertirse en una experiencia vital. «Pero lo que de verdad no sospechaban en aquel 2016 es cómo este camino me cambiaría a mí mismo”. 

La obra


 La muerte de la lengua guanche se presenta como el primer análisis monográfico dedicado a la extinción progresiva del idioma hablado por los antiguos isleños, uno de los episodios más silenciados de la historia cultural del país. 

El volumen ofrece una visión amplia y detallada de la sociolingüística histórica del amazigh insular, documentando con rigor cómo, entre los siglos XV y XVII, la colonización europea y sus dinámicas sociales aceleraron la desaparición de una lengua que hoy solo pervive en topónimos y fragmentos léxicos. 

El libro no solo aborda aspectos técnicos como la existencia de una o varias lenguas, las causas de su declive o el momento de su desaparición, sino que también reflexiona sobre el impacto de este hecho histórico en la pérdida de la conciencia étnica y el patrimonio intangible de las Islas Canarias.

22 ago 2025

Religión de los antiguos canarios

Foto: Abinque Iruene (Nicolás Trujillo).

IẒUṚAN. La erradicación de las creencias religiosas de las poblaciones originarias de Canarias para imponer el cristianismo fue un objetivo prioritario de los conquistadores y colonos europeos. Es por ello que conocerlas constituye todo un desafío ¿es posible saber cómo eran las creencias profesaban los amaziges isleños?  

En este artículo veremos de manera muy resumida algunas nociones de lo que sabemos sobre la fe que profesaban nuestros antepasados antes de la cristianización. 

"Profesaban sistemas de creencias animistas o naturistas por lo que los europeos los identificaron como paganos o gentiles."

 Caracterización y cosmovisión 

 Aunque las fuentes históricas son escasas y fragmentarias, la investigación arqueológica, antropológica y lingüística nos permiten reconstruir, al menos parcialmente, las bases de su cosmovisión. Si bien la información sobre Gran Canaria y Tenerife es más amplia, también tenemos datos sobre las islas más orientales y occidentales.

Las poblaciones archipiélago profesaban sistemas de creencias que compartían una base común con componentes animistas, por lo que los europeos los identificaron como paganos, gentiles e incluso algunos de idólatras. Esto quiere decir que para los antiguos isleños, al menos algunos elementos de la naturaleza tenían alma propia siendo determinados astros, montañas y árboles sacralizados. Las creencias animistas o naturistas también fueron características de los libios (antiguos amaziges) antes de la llegada de las religiones abrahámicas como el cristianismo, el judaísmo y finalmente el islam al Norte de África. 

"Estas creencias animistas fueron características de los antiguos amaziges antes de las religiones abrahámicas."

Como tantos pueblos de la antigüedad, la cosmogonía (interpretación del origen del universo y la vida) estaba vinculada a la supervivencia, siendo la naturaleza y el tiempo fundamental para su organización e identidad. Comprender los ritmos y ciclos de la naturaleza era indispensable para la adaptación y desarrollo de la sociedad.

 Sin herramientas y calendarios modernos, la observación constante del cielo; movimientos de estrellas, solsticios y equinoccios, ciclos de lluvia, etc. era necesaria para planificar la existencia. Así, generación tras generación, la población amazige isleña alcanzó un alto conocimiento del entorno que le permitió sobrevivir más de un milenio en un aislamiento casi absoluto. 

"[...] ilos maestros eran mujeres para niñas, íhombres para enseñar muchachos; no conocíeron letras ní caracteres (aunque se Valían depinturatosca). La doctrína eran historias como corridos i jacaras de Valientes, de sus Reíes i hombres señalados, linajes, i otras cosas de campo de plantar, sembrar, illuuias, íseñales de los tiempos Como pronosticos en refrançitos."

                                                                                                       Cedeño ( 1490)

Religión astral 

Las perseidas en los días del Beñesmer. Foto: Juan Manuel Caballero

Como señalan las fuentes de manera reiterada, el ámbito celestial y astral fue el de mayor peso en la fe y culto de los insulares. 


«(…) que en Canaria y otras islas adyacentes, llamadas Islas Afortunadas, hay personas de uno y otro sexo que no tienen leyes ni siguen secta alguna, sino que sólo adoran al Sol y la luna (…).»

Urbano V (Bula de 2-IX-1369)

«[...] su única práctica de devoción consistía en prosternarse ante el sol en el momento de su aparición. No conocían ninguna religión, y jamás misionero alguno les llevó alguna doctrina.»

Ibn Jaldún (1374-1382) 1977: 169.

«Su juramento [el de los guanches de Tenerife] era por el sol, e le llamaban Mageb...»

Antonio Cedeño (1490)

«Tenían [los ahoares de La Palma] gran cuenta con los días, por las lunas, a quien tenían veneración, y con el sol.»

Abreu Galindo (1590)


Autores clásicos como Cicerón o Plinio el Viejo, indicaron que estas características astrales fueron también representativas del imaginario bereber continental. Incluso el mismísimo Heródoto, varios siglos antes de nuestra era, atestiguó que todos los libios (es decir, norteafricanos) también hacían: 


«sacrificios al sol y a la luna (…) todos los libios ofrecen sacrificios a esas divinidades»

[Heródoto, IV, 188]


Más tardíamente, el célebre humanista León el Africano, profundiza algo más en las antiguas creencias de los Africanos de la antigüedad (en este caso, en referencia a los antepasados de los bereberes norteafricanos). 


«Los Africanos de la antigüedad fueron idólatras como los Persas que adoran el fuego y el sol [...] Es verdad que los Africanos de Numidia y de Libia adoraban a los planetas y les hacían sacrificios. [...] Las gentes que profesan estas creencias admiten que las esferas celestes, el firmamento, los elementos, los planetas y todas las estrellas son un dios»

[León el Africano, en Fanjul (de.) (1995), pp. 44-5.]


Divinidades amaziges de Canarias


 "Parece haber existido una divinidad principal con diversas denominaciones."

Las fuentes europeas nos transmiten que los naturales creían en una sola divinidad, y aunque posiblemente esta afirmación pueda estar influida por el monoteísmo cristiano, parece haber existido una divinidad principal con diversas denominaciones y en proceso de humanización. Que astros como el sol, la luna y algunas estrellas fueran veneradas, no debió ser obstáculo para la creencia en un dios universal «hacedor y sustentador del mundo» como señaló Espinosa, y que fuera «Senor que governaba el mundo, y las cosas sublunares» como indicó Marín de Cubas. 


«A Dios ínVocaban Con diferentes nombres de grande, altísimo, iseñor VniVersal; Hucanech, Manceíto. Acoron, Achaman»

                                                                                                                       Cedeño (1490)

Otro aspecto fundamental parece haber sido el localismo, es decir, que algunas de las divinidades tuvieran un alcance o jurisdicción comarcal o insular, o al menos denominaciones y características variadas según el territorio. Esto sería totalmente comprensible si consideramos el aislamiento insular prolongado y la carencia de unidad política y territorial. Esto mismo fue una característica marcada de las creencias líbico-bereberes de la antigüedad. 


Isla

Nombre de deidad y descripción

Ezero [Aẓeṛu]

-Moneiba [mənəy-ibba?]: Diosa que adoraban las mujeres. Bajaba a un roque llamado Bentayca a escuchar juramentos y cumplir ruegos por la lluvia para la hierba de sus ganados. Luego regresaba al cielo.

-Eraoranzan, Eraoranhan [Era-uraghan?]: Dios que adoraban los hombres. Bajaba a un roque llamado Bentayca a escuchar juramentos y cumplir ruegos por la lluvia para la hierba de sus ganados. Luego regresaba al cielo.

Venahoare [Wenahuware]

-Abora: Divinidad celestial a la que hacían referencia.

-Ydafe [Iḍaf]:Divinidad que recibía culto en un roque que lleva su nombre.

Gomera [Ghumara]

-Orahan [Uraghan?]Dios que creó todas las cosas.

Achineche [Acinic]

-Acoron [Aqquran?], Achaman [Aššaman?], Hucanech, Menceito:

Distintas denominaciones dadas a Dios.

-Achguayaxerax [At-wayya-aghir-agh?]: El grande, el sublime, el que todo lo sustenta.

-Achuhucanac: El grande, el sublime, el que todo lo sustenta.

-Achuguayo : El ser supremo

-Atmayceguayaxíraxí [At-mas-wayya-aghir-agh?]: La madre del que carga al mundo

-Chaxíraxí [Ta-aghir-agh?]: La que carga al que tíene al mundo.

-Guayaxíraxí [Wayya-aghir-agh?]: El que tiene el mundo

-Magec, Mageb [Magheq?]: El sol, por el que juraban con gran recato y respeto.

Canaria [Kanar]

-Acoran [Aqquran?]Dios eterno, omnipotente señor del cielo y tierra criador y hacedor de todo.

-Magec [Magheq?]: El sol, por el que juraban con gran recato y respeto.

Erbanne [Arbanni]

-Sin referencias-

Tyterogaka [Titerughaka]

-Magot [Magheq?]: El sol, por el que juraban.


La noción del mal 

Lavas del Volcán Tajogaite. Foto: Saul Santos.

«[...] decían quelalma notenía pena o gloria mas Conocían hauer ín fíerno íqusolamente era parael demonío llamado guaíota íaelin fíerno Echeíde íquehauitabaen el volcan de el píco de téide í assí le llamaronis Ladelín fíerno» 

                                                                                                                                                                                         Cedeño (1490)

En el imaginario de los antiguos canarios también encontramos entidades malignas vinculadas a las profundidades de la tierra, especialmente las que contenían lavas volcánicas y azufre en su interior. 

Las fuentes identifican entidades diabólicas, destacando una principal en Tenerife y Gran Canaria llamada Guayota [Wayyut] que vivía en el interior de la tierra. Por otro lado, también se referencian otras entidades malignas descritas como grandes perros lanudos que podían aparecerse llamadas Yruene [irggʷăn] o Haguayan [Hawayan] en La Palma, Yrguan [irggʷăn]  en La Gomera, Gucancha en Tenerife y Tibicenas en Gran Canaria. Lo más similar a la idea del infierno, Echeyde [eššaḍ] o Chimichi [čimešši], se encontraba en el interior del Teide o Taraire y, creemos, que por extensión en el interior de todos los volcanes activos. 


Los hijos del sol 


Magec visto desde la cumbre de Gran Canaria. Foto: Nacho G. Oramas.

"El ser humano contaba con un alma inmortal (mago o magio) que era hija del sol (Magec)"

Sobre el origen del ser humano, la escasa información que nos ha llegado pudiera estar contaminada por la propia doctrina cristiana pero también es cierto que explicaciones míticas de este tipo no son exclusiva de la religión de la cruz. Así, el padre Espinosa recogió a finales del siglo XVI no sólo como la divinidad principal creó a a las personas sino el origen de las diferencias sociales entre las mismas: 


«Tenian los naturales para si, que Dios los auia criado del agua y dela tierra, tantos hombres como mugeres, y dado les ganado para su sustento: y despues crio mas hombres, y como no les dio ganados, pidiendoselos a Dios les dijo, serui[d] a esotros y daros an de comer y de alli vinieron los villanos que siruen y se llaman Achicaxna»

                                                                                                                                                                                Espinosa (1594

Además de agua y tierra, el ser humano contaba con un alma inmortal mago [maggu] que era hijo del sol (Magec). Esta ánima continuaba viva con similares padeceres a los vivos. Es por ello que la población seguía manteniendo un profundo vínculo con los espíritus de los ancestros y se cuidaban mutuamente. 

«â el alma tenian por immortal hija de Magec, que padece afanes, congojas, angustias, sed, y hambre, y llevanles de comer alas Sepulturas los maridos alas mugeres, y ellas â ellos alas fantasmas llaman Magios ò hijos de Magec»

                                                         Marín de Cubas (1694).

Se representaba a los Magos (espíritus) con forma de humo o nube. Foto: La Fortaleza.

Estas almas o espíritus de los antepasados andaban por los mares y se acercaban en ocasiones a la costa y los veían en forma de pequeñas nubes a las orillas del mar de madrugada en los días en torno al Solsticio de Verano. También podían encontrarse en algunos campos o bosques viviendo, entre ellos, algunos arrepentidos del mal hecho en vida.

Con respecto a la memoria sobre el origen de estas poblaciones amaziges del archipiélago sólo contamos con alguna referencia de los canarios que, según Marín de Cubas y otro autores como Frutuoso, procedían de los Montes Claros o del Atlante, es decir, la cordillera del Atlas o la cercana costa de Berbería.

 Calendarios y ritos

Representación de un rito en el Almogaren del Bentayga. Autor: Martín Robaina.

 Las fuentes documentales se hacen eco de algunos ritos y de un elaborado calendario que parecen corroborar algunas fuentes arqueológicas. Este calendario era fundamental para organizar el ciclo agrícola y ganadero. Las fechas más determinantes parecen haber sido los solsticios y equinoccios - especialmente el de verano – y la estación más seca de la cosecha; el Beñesmer

 Los ritos más importantes debieron ser los ligados a la petición de lluvias en tiempos de sequía ya sea a través de los baladeros en las cimas de las montañas o el célebre Aranfaybo de los bimbaches. 


«[...] y si con esta diligencia no llovía, uno delos naturales aquien ellos tenían por santo, íba al termino, y lugar que llamaban Tacuytunta, donde está una cueba, que decían Asteheyta, y metiendose dentro, éynvocando los ydolos, salía de dentro un anímal en forma de Cochino, que llamaban Aranfaybo, que quíere decír Medíanero, porque como aquellos gentiles vían quepor sus ruegos no alcanzaban lo que pedían, buscaban medíanero para ello; y a este Aranfaybo, que era el demonio tenían ellos en lugar de santo».

                                                                                                                                                                              Abreu Galindo (1590)

También las ofrendas de leche en las estaciones de cazoletas normalmente ubicada en montañas determinadas o al pie de las mismas, así como romerías bien documentadas en Gran Canaria. Las hogueras del solsticio de verano en el que se vertían ofrendas y sacrificios que invocaban con sus humos a los magios (espíritu de los ancestros) quedan documentadas en varias islas. Sin embargo, la fiesta principal, denominada al menos en Tenerife Beñesmer, era un encuentro popular donde se hacía paz incluso entre enemigos. 

 Espacios sagrados 

El Aho (leche) fue fundamental en los ritos religiosos. Foto: Abinque Iruene (Nicolás Trujillo)

 Aunque tradicionalmente en las religiones el templo es la propia naturaleza, en algunas islas se realizaron algunas pequeñas construcciones para el desarrollo de los ritos y ceremonias. El cronista europeo Gómez de Escudero ya señalaba que los mahoreros de Lanzarote y Fuerteventura tenían por templos algunas cuevas donde realizaban sacrificios y agüeros. En Gran Canaria, Marín de Cubas afirmaba que adoraban a Acoran en lugares sagrados como montes, cuevas, bosques, casas y riscos. 

 En el medio natural destacan las eminencias geográficas ya sean montañas, cimas o riscos


Algunos espacios sagrados conocidos

Ezero [Aẓeṛu]

-Tacuytunta

- Árbol Garoé

Venahoare [Wenahuware]

-Roque de Idafe

-Pico del Bejenao

Gomera [Ghumara]

-Fortaleza de Argodey (actual Chipude)

-Pico del Garajonay

Achineche [Acinic]

-Montaña de Guajara

-Roque de Tarucho

-Roque de Imoque

Canaria [Kanar]

-Montaña de Tirmac

-Montaña de Amagro

-Risco de Umiaya

-Roque de Bentayga

Erbanne [Arbanni]

-Montaña de Tindaya

-Montaña de Tacojayra (El Cardón)

-Montaña de La Muda

Tyterogaka [Titerughaka]

-Montaña de Tahíche


También algunos recintos como los efequenes [afakan] en Fuerteventura o los Almogarenes [almuggar] en Gran Canaria. En estos espacios encontramos en ocasiones algunos restos arqueológicos, especialmente comunes son las estaciones de cazoletas y canalillos que encontramos en varias islas. La importancia de estos lugares era tal que incluso juraban por ellos, destacando en Gran Canaria el de Humiaga, Amagro [Amagraw] y Tirmac [Ttirmaq]. 

 Valores de los antiguos canarios

Aunque practicaban la escritura, la transmisión cultural era eminentemente oral.
Foto: Abinque Iruene (Nicolás Trujillo).

Conocer con exactitud los valores de las antiguas creencias no resulta fácil pues no existe fuentes escritas que aborden esta cuestión de manera pormenorizada. Sin embargo, en base al conocimiento que tenemos podemos concretar algunos valores y comportamientos aceptados.

Respeto a la naturaleza y vínculo profundo con el territorio: 

La existencia en estrecha relación con el entorno a través del conocimiento profundo y adaptación a los recursos limitados lo sugiere. Los santuarios en montañas, roques, riscos y cuevas evidencia una sacralización del paisaje. La tierra y elementos naturales no sólo fueron útiles para la supervivencia sino que debieron tener una importancia espiritual que limitaría su sobreexplotación.

Relación de respeto e intercambio con divinidades naturales y entidades:

A través de peticiones, ofrendas y rituales lo que implica una visión espiritual de la existencia de relación recíprocas.

Vínculo con los antepasados y el linaje familiar:

Las fuentes tanto documentales como arqueológicas coinciden en la importancia del linaje y la descendencia. Los ancestros no sólo jugaban un rol de legitimación social y territorial determinando estatus y pertenencia, sino que seguían en contacto e influyendo en la vida de los vivos. El culto funerario y el tratamiento a los fallecidos evidencian este hecho. Por lo tanto, la genealogía y la fecundidad es sacralizada honrando a los ancestros/as a través de rituales, ofrendas, memoria, etc. Esto debió incidir en la identidad individual que debió estar profundamente ligada al clan familiar, su historia y territorio.

Colectivismo

La importancia del clan familiar, los rituales colectivos y la necesaria ayuda mutua para sobrevivir debieron consolidar un valor profundamente comunitario a pesar de las desigualdades sociales.

Respeto a las personas mayores

Las ancianas y ancianos en una cultura eminente oral son fundamentales para la transmisión de memoria, conocimientos y vínculo con los antepasados.

Relevancia social de la mujer

Si bien no podemos hablar de un matriarcado, las fuentes documentan bien la importancia social de la mujer que llega jugar roles políticos y religiosos de importancia.

Valentía y fuerza

El carácter guerrero y las prácticas deportivas derivadas de estas poblaciones queda bien documentado, de hecho, la fama de estos guerreros propicia que fueran incluidos en las mismas tropas castellanas tanto en el archipiélago como en el continente.

Hospitalidad

Las fuentes también documentan la hospitalidad de los antiguos isleños siempre y cuando los extranjeros arribaran pacíficamente. Así los náufragos y viajeros europeos eran acogidos, alojados, alimentados y respetados siempre y cuando no fueran percibidos como una amenaza. Lo mismo ocurría entre los propios isleños, especialmente en eventos especiales como el Beñesmer por lo que podemos inferir que el propio acto de ofrecer comida al visitante, viajero o amigos y familiares, un carácter casi sagrado.

Conclusiones 

 La religión, o creencias religiosas, de los pueblos amaziges del archipiélago canario no fue un conjunto de supersticiones primitivas como fue interpretada históricamente por la visión colonial sino que constituyó un sistema espiritual complejo y diverso pero coherente y profundamente enraizado en la naturaleza, el territorio y la comunidad. A pesar de la limitación de las fuentes históricas y la inmediata imposición forzada del cristianismo, la arqueología, la etnografía, la lingüística y los relatos de cronistas permiten reconstruir con cierta fiabilidad aspectos clave de su cosmovisión. 

Esta creencia de los antiguos isleños fue parte esencial de su identidad y su resistencia cultural. Indagar en ella no solo nos permite recuperar una memoria silenciada por siglos de colonización, sino también vislumbrar otros modos de entender la existencia, el tiempo y la relación con la tierra. En tiempos de crisis ecológica y desconexión cultural, su legado espiritual ofrece claves valiosas para repensar el presente y el futuro desde nuestras raíces. 

REFERENCIAS 

  • Barrios Garcia, J. Sistemas de numeración y calendarios de las poblaciones bereberes de Gran Canaria y Tenerife en los siglos XIV – XV. -
  • Ramos Martín, J. Tejera Ramos, A. La concepción de la divinidad entre los antiguos libios. 
  • Reyes García, I. Caracterización sucinta de la cosmogonía ínsuloamazighe. 
  • Reyes García, I. Diccionario ínsuloamaziq.
  • Tejera Gaspar, A. Las religiones preeuropeas de las Islas Canarias. 
  • Tejera Ramos, A, Ramos Martín, J. Las creencias astrales de los antiguos libios.