21 mar. 2011

"Los primeros canarios introdujeron el cultivo de la cebada, trigo, las habas, lentejas, arvejas e higueras"

Bienmesabe.org. El investigador grancanario Jacob Morales (Gáldar, 1976) trabaja en el Instituto McDonald para la Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge, Reino Unido. Es doctor en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y su tesis doctoral sobre el uso de las plantas, la alimentación, agricultura y ecología en la Prehistoria de Gran Canaria mereció un sobresaliente cum laude y el I Premio Cueva Pintada 2008 gracias al cual este centro museístico ha editado su obra a través de la colección Monografías Cueva Pintada. Su libro se presenta el martes 22, a las 20:00 horas, y es el primer número de la colección Monografías Cueva Pintada. Para realizar el estudio de investigación obtuvo una beca del Cabildo grancanario que le permitió realizar estancias en Inglaterra al objeto de mejorar su formación. En la actualidad trabaja en el análisis de restos arqueobotánicos, procedentes de yacimientos localizados en Libia y Marruecos, y centra su investigación en la alimentación vegetal durante el Paleolítico y el origen de la agricultura en el Norte de África.



- El Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada ha publicado su trabajo de investigación sobre restos vegetales recuperados de seis yacimientos arqueológicos de la isla. ¿Cuáles son las aportaciones más destacadas que ha realizado a la arqueología gracias a este estudio?

El trabajo realizado confirma que en determinadas condiciones las semillas y frutos se pueden conservar en yacimientos arqueológicos durante miles de años y que aplicando una metodología específica, estos restos pueden ser recuperados e identificados. Los resultados aportados por mi estudio muestran que los primeros pobladores de Gran Canaria introdujeron una serie de cultivos, como la cebada, trigo, habas, lentejas, arvejas e higueras, que constituyeron la base de la dieta de esta población. Además, también se han identificado semillas y frutos de plantas nativas de la isla, como la palmera o el mocán, que fueron recolectadas en los alrededores de sus viviendas para completar la alimentación. Por otro lado, evidencias de malas hierbas sugieren que ya los primeros pobladores de la isla modificaron el paisaje vegetal al crear campos de cultivo y áreas de pastoreo.

- A lo largo de este trabajo ha desarrollado una metodología novedosa gracias a la cual ha conseguido recuperar e identificar unas 10.000 semillas de entre 1.500 y 500 años de antigüedad. ¿En qué consiste esa técnica empleada?

Básicamente, consiste en recoger todo el sedimento extraído durante el proceso de excavación de los yacimientos y procesarlo mediante la máquina, denominada de flotación, que permite separar las evidencias botánicas del resto de elementos arqueológicos. Una vez aislados, los frutos y semillas son posteriormente identificados comparándolos con especímenes modernos, que han sido previamente recogidos en el campo y clasificados de acuerdo a criterios botánicos. A continuación se procede a su datación por medio de la técnica del Carbono 14, la cual nos permite conocer la antigüedad de las semillas. Y por último, utilizando información arqueológica y antropológica, se procede a la interpretación histórica y ecológica de dichos restos botánicos.

Ha apostado usted por una disciplina como la Carpología, el estudio de las restos vegetales recuperados en yacimientos arqueológicos. ¿Qué le atrajo de este ámbito de la Arqueología que apenas está desarrollada en el Estado?

Desde muy joven me ha atraído el conocimiento sobre las distintas formas de vida que se han desarrollado en el pasado y su cambios a lo largo del tiempo, es decir, la historia. También me han fascinado desde pequeño las plantas y el paisaje vegetal, probablemente por influencia familiar y por la rica vegetación que podemos encontrar en las Islas. Así que cuando supe que había una disciplina científica que agrupaba mis dos grandes pasiones, pues ya no pude hacer otra cosa que centrarme en su estudio, aunque ello suponga algunos sacrificios, como tener que pasar mucho tiempo fuera de mi casa y alejado de mi familia. 

- El estudio ha abierto nuevas líneas de investigación que aún precisan de más aportaciones. ¿Podría concretar cuáles son las principales?

Si bien ya tenemos una idea de lo que sucedió en Gran Canaria, apenas conocemos unos pocos detalles de lo que aconteció en otras islas. De Lanzarote o Fuerteventura, por ejemplo, desconocemos prácticamente todo lo relativo a la práctica de la agricultura y la recolección de plantas silvestres. Por otro lado, en Gran Canaria, los primeros colonos encontraron un paisaje virgen, nunca antes visitado por el ser humano, que fue modificado por la acción de estos primeros habitantes. Sin embargo, no sabemos cómo era este paisaje prístino (original) y en qué medida fue afectado por los primeros pobladores de la isla. Tampoco conocemos qué influencia tuvieron los primeros visitantes europeos sobre el modo de vida de los aborígenes, con los cuales convivieron durante más de cien años. Sabemos que introdujeron nuevos cultivos, como la vid y posiblemente los ñames, pero aparte de eso y de otros detalles, existe un enorme vacío, que esperamos resolver en futuras investigaciones. 

- ¿Qué trabajo de investigación desarrolla en estos momentos?

En la actualidad mi trabajo está enfocado en el estudio de la dieta vegetal de los cazadores y recolectores que durante la prehistoria habitaron el continente africano, así como en el origen y difusión de la agricultura en dicho continente, sobre todo en su parte más septentrional. Para ello estoy analizando evidencias de distintos yacimientos arqueológicos localizados fundamentalmente en Marruecos y en Libia. Asimismo, acabamos de empezar dos nuevos proyectos en Gran Canaria que pretenden desarrollar los estudios sobre las relaciones sociales de producción de los antiguos canarios y evaluar el impacto que los primeros colonos europeos ejercieron sobre las culturas indígenas. Entre otras cosas, estamos analizando el ADN de las semillas arqueológicas con el objeto de aportar nuevas claves sobre el origen de los cultivos aborígenes y sobre la probable introducción de nuevas plantas y variedades por los visitantes europeos. 

- ¿Cuál es el principal enigma de la arqueología en Canarias que le gustaría descubrir?

Para mí lo más interesante es descubrir cómo los primeros habitantes de Canarias se fueron adaptando a las peculiares condiciones ecológicas de las Islas y cómo la población de cada isla fue desarrollando, en completo aislamiento, unos modelos de vida únicos que aún hoy desconocemos. En La Palma, por ejemplo, los primeros europeos cuentan que a su llegada, hace unos 600 años, los habitantes de esa isla no practicaban la agricultura. Sin embargo, hemos identificado semillas de cebada, trigo, habas y lentejas en yacimientos muy antiguos, pero no en los más modernos. ¿Dejaron de cultivar plantas y volvieron a recolectar?, ¿qué ocurrió para que la gente abandonara su principal fuente de alimentación?, ¿un acontecimiento externo como una erupción volcánica o un fenómeno climatológico extremo?, o sencillamente ¿la gente decidió que no quería trabajar en la agricultura nunca más? 

- Su trabajo de investigación ha sido galardonado con el I Premio de Investigación Cueva Pintada gracias al cual se ha editado bajo la nueva colección Monografías Cueva Pintada. ¿Qué ha representado para usted recibir este premio?

Estoy muy contento de que se hayan reconocido mis aportaciones al campo de la arqueología y que dicho trabajo se publique en un libro que pueda estar al alcance de todos. Por supuesto, este premio supone un gran empujón a mi trayectoria investigadora y profesional. Y no menos importante, como cualquier persona, me agrada recibir una recompensa por un trabajo que ha requerido mucho esfuerzo y que de otra forma apenas sería conocido por el público en general.

- ¿Cómo se ha abierto camino en el ámbito de la investigación en un momento de crisis económica global?

Sobre todo con mucho entusiasmo y muchas horas de trabajo. También cuenta la suerte y supongo que la valentía para afrontar nuevos retos y situaciones, como el viajar a otros países y trabajar en situaciones límite, como el desierto. Por supuesto, algo básico es el apoyo de mi familia y amigos.

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