14 sep. 2010

Arqueología y grabados rupestres en Fuerteventura


En este texto publicado en el programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Peña 2010 de Betancuria (Fuerteventura) se hace un repaso general a la historia de la investigación arqueológica en la isla majorera.

Hasta la segunda mitad de los años 70 del siglo XX sólo se conocía para Fuerteventura referencias aisladas sobre la existencia de grabados rupestres. Los descubrimientos más importantes hasta esa fecha eran dos bloques de piedra hallados en siglo XIX y de apariencia alfabetiforme. Fueron dados a conocer por Sabino Berthelot, que hace un dibujo de los mismos. Desafortunadamente estos bloques desaparecieron y no se poseen más datos sobre su paradero y características. El primero de estos grabados fue descubierto por L. Benítez de Lugo (Marqués de la Florida) en la Península de Jandía (1874). El segundo fue localizado por R. F. Castañeyra en el Barranco de la Torre


A mediados del siglo XX el comisario de excavaciones arqueológicas de la Provincia de Las Palmas, Sebastián Jiménez Sánchez, hace algunas referencias, en sus estudios, a posibles manifestaciones rupestres en el Barranco del Valle de la Cueva. Desde 1984 el equipo de la Carta Arqueológica de la isla de Fuerteventura comienza a localizar y dar a conocer un amplio número de estaciones de grabados rupestres, además de ampliar el repertorio temático. Pero será desde 1987, y hasta 1994, cuando este mismo equipo aumente de manera considerable los hallazgos en todos los grupos temáticos (alfabéticos, podomorfos, barquiformes, geométricos y otros motivos). 

Con la revisión de la Carta Arqueológica de los Municipios de Betancuria, La Oliva y Puerto del Rosario en el año 2007 se dan a conocer varias estaciones de grabados hasta entonces inéditas, sobretodo en el municipio de Betancuria, donde se nos informa de varias estaciones de podomorfos además de documentarse algún motivo nuevo. En la actualidad, el Departamento de Patrimonio Histórico del Cabildo Insular impulsa el proyecto del Catálogo de Grabados Rupestres en la Isla de Fuerteventura

A pesar de localizarse en las inmediaciones de multitud de yacimientos, no se puede afirmar con total seguridad que estos hayan tenido una ocupación coetánea a la realización de los mismos. Desde el punto de vista geomorfológico, la mayor cantidad de grabados rupestres en el municipio de Betancuria se ubican en afloramientos rocosos situados en las cotas superiores del Macizo de Betancuria y otras montañas del municipio. 

También se han localizado inscripciones en los márgenes de los barrancos, como en el caso del Barranco de la Peña, en el que aparecen asociados a cuevas supuestamente de enterramiento. Otras ubicaciones, como socos de pastores o asientos naturales de pastores situados en pequeños afloramientos rocosos y solapones, pertenecen a fechas más recientes. Los motivos hasta ahora documentados en las estaciones de grabados rupestres localizadas en el municipio son: Alfabéticos del tipo Líbico-Bereber, Geométricos (cuadrados, retículas, líneas simples, espigas), Juegos (dameros, chasconas) y Podomorfos

En los últimos años se ha documentado una nueva estación de grabados podomorfos. Presenta unos siete paneles de grabados podomorfos, además de otros motivos inéditos como un círculo con líneas en su interior. En la actualidad hay documentadas cuatro zonas en el municipio de Betancuria en las que se localizan grabados podomorfos, lo que viene a representar un porcentaje muy importante del total de la isla. No obstante, Tindaya continúa siendo el máximo exponente de este tipo de grabados.


El estado de conservación de las diferentes estaciones de grabados es variado. Su deterioro en la mayoría de los casos viene dado por una fuerte meteorización y erosión de las zonas donde se ubican las estaciones, además de por la propia naturaleza de la roca. Muchos de estos afloramientos rocosos presentan fracturas y derrumbes, por lo que no se descarta que gran parte de este legado cultural se haya perdido sin saberlo.

En cuanto a la divulgación de este patrimonio arqueológico, y a pesar del potencial científico que representan yacimientos arqueológicos como el Llano del Sombrero, Barranco de Las Peñitas, Macizo de Betancuria, Barranco de Janey y otros muchos, lo cierto es que muchos de estos yacimientos son desconocidos incluso para la comunidad científica. La falta de excavaciones arqueológicas sistemáticas es sin duda el gran problema del Patrimonio Arqueológico en Fuerteventura y naturalmente de Betancuria; si no hay investigación difícilmente puede haber divulgación. Y todo esto a pesar de contar con el primer Museo Arqueológico de Fuerteventura, creado a partir de una colección privada de Don Vicente Ruiz.

A finales de este verano se darán a conocer los resultados de una serie de sondeos arqueológicos realizados en la isla de los que tres se localizan en Betancuria. Esperemos que la próxima construcción del nuevo Museo Arqueológico Insular en Betancuria traiga más inversión para el patrimonio arqueológico, insular y municipal.


Este texto fue publicado en el programa de Fiestas de Nuestra Señora de la Peña 2010 de Betancuria.

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